Mindfulness

En la actualidad las disciplinas sanitarias han comenzado a aceptar la estrecha relación establecida entre las enfermedades físicas con los trastornos mentales. Aunque ésta es una idea que ya viene del año 400 a.C. aproximadamente, ya que Hipócrates hablaba que salud de una persona dependía del equilibrio y la armonía entre la mente, el cuerpo y el entorno. Hasta no hace tanto tiempo también hubo una corriente que dio paso a un tipo de medicina dualista, es decir, tratando los problemas físicos por un lado y los mentales y emocionales por otro, ésta ha sido durante siglos la base de la medicina occidental.

En los últimos años la tendencia ha ido cambiando, dando paso a la “visión integral” de la persona, pues se ha evidenciado que mente y cuerpo no se pueden contemplar y tratar por separado. Como enfermera y desde una visión holística entiendo que cada persona es más que la suma de diversas partes, sino que es un ser único, que integra aspectos biológicos, psicológicos, sociales y espirituales, y que éstos varían e influyen en función de la cultura y el entorno de cada persona.

El mindfulness (o atención plena) es una técnica de relajación reconocida en diferentes ámbitos de la salud y por diferentes disciplinas sanitarias como herramienta terapéutica aplicable a muchas enfermedades tanto físicas como mentales.

Si hablamos del origen del mindfulness debemos relacionarlo manera muy estrecha a la cultura oriental budista e hinduista (donde la meditación tiene una gran cabida). Su descubrimiento en el mundo occidental es relativamente reciente: alrededor de los años sesenta crece el interés de por la cultura y filosofía oriental (actualmente por ejemplo, el interés por prácticas como la meditación o el yoga han ido in crecendo). Esto provoca que poco a poco se comiencen a adoptar conocimientos y tradiciones que comienzan a marcar vías alternativas a nuestra medicina alopática convencional.

Como curiosidad, el término “mindfulness” fue acuñado por el monje budista Thich Nhat Hanh (Vietnam, 1926), residente en Francia y que adaptó el concepto “Sati” de la lengua pali a la inglesa.

Posteriormente en EEUU, el Dr. Jon Kabat Zinn, se dedicó durante la década de los setenta a revisar e integrar estudios de enseñanzas budistas a la ciencia occidental. Él fundó una Clínica para la Reducción del Estrés, y el Centro para el Mindfulness, el Cuidado de la Salud y la Sociedad en la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts. Así, desde 1979 va a centrar su trabajo de investigación y desarrollo en el estudio de las interacciones mente-cuerpo en la salud y en las aplicaciones clínicas del entrenamiento del mindfulness en la personas con dolor crónico y problemas o trastornos relacionados con el estrés. Gracias a su trabajo de investigación se elaboró el método de aprendizaje “Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR)”. Su puesta en práctica ha mejorado significativamente la calidad de vida de personas con problemas como:

  • Estrés.
  • Dolor crónico.
  • Enfermedades dermatológicas.
  • Ansiedad o pánico.
  • Trastornos del sueño.
  • Fatiga.
  • Hipertensión.
  • Cefaleas.

Mindfulness (1)

Numerosas investigaciones acreditan este formato como válido para mejorar malestares psicológicos y síntomas de diferentes trastornos, facilitando incluso la curación en pacientes con psoriasis, trasplantados de médula ósea, etc. Otros estudios aseguran que esta práctica actúa sobre el cerebro y el sistema inmunológico y contribuye a conseguir que la persona tenga una respuesta emocional saludable aunque se encuentre bajo una situación de presión o estrés.

En España también se le conoce como REBAP (Reducción del Estrés Basado en la Atención Plena). Aunque este es el formato que se ha extendido más en el mundo occidental, la práctica meditativa se puede aprender de diversas maneras que también conducen a una mejora del bienestar mental y físico de la persona, y, en definitiva, de su calidad de vida en general.

Cuando utilizamos el término de Mindfulness nos referimos al concepto de “atención consciente” o “consciencia plena de la consciencia” (sí, ya sé que suena un poco enrevesado…pero es sencillo de comprender), es decir, es una práctica que enseña a prestar atención al momento presente y observar el contenido de la mente, ¿y cuáles son esos contenidos? pues pensamientos, sensaciones y emociones que nos proporcionan nuestra experiencia externa, el mundo externo y nuestra experiencia interna, la  llamada sensación propioceptiva. Resumiendo: consiste en desarrollar la capacidad de posicionarnos como observadores de nuestra propia mente y, por tanto, de nuestros pensamientos, emociones y sensaciones…”Calmar la mente para ver con claridad”.

El proceso de tomar consciencia de la propia mente tiene un efecto calmante. De la misma manera aprendemos a tener consciencia de nuestros pensamientos, también aprendemos a tener consciencia de nuestras sensaciones y de nuestros deseos. Se trata de un trabajo muy personal e introspectivo que nos proporciona información sobre uno mismo y la relación entre esos “contenidos mentales”, sobre la relación existente entre nuestra vida interna y la externa, sobre la relación entre nuestro cuerpo y mente, etc. En definitiva, es una herramienta de autoconocimiento. Este entrenamiento de la consciencia proporciona espontáneamente tranquilidad, estando centrados en aquello en lo que nos queremos centrar, dejando de lado el sufrimiento y ayudando a comprender mejor el sentido de la vida, porque en definitiva, calmar la mente hace posible que veamos las cosas con claridad, haciéndonos tomar decisiones más adecuadas.

Más adelante publicaré un post de la práctica del Mindfulness, ya que tampoco quiero hacer está entrada demasiado larga o pesada.

Para terminar me gustaría hablar un poco de sus beneficios ya que es una práctica que puede practicar todo el mundo (a excepción de casos de enfermedad psicótica). Como ya hemos dicho, nos hace posible tomar consciencia de nuestra propia consciencia. La práctica de la meditación realizada con frecuencia consigue convertir al practicante en observador de los fenómenos de la consciencia: pensamientos, emociones y sentimientos. Nos damos cuenta de lo que pensamos y sentimos y, según Vicente Simón, desarrollamos una actitud observadora y de apertura denominada “presencia”.

Como profesional de la salud me veo en la “obligación” de hacer referencia al doble beneficio en nuestro caso, ya que por un lado nos aportará beneficios a nivel individual, que nos repercutirá en el ejercicio profesional, y por otro lado se trata de una útil herramienta terapéutica como recurso para la mejora en muchísimos casos de aquellas personas que tratamos y cuidamos, especialmente en personas con trastornos de ansiedad con diversas manifestaciones clínicas, trastornos depresivos, trastornos de la personalidad (como el trastorno límite de la personalidad), trastornos de la conducta alimentaria, trastornos adictivos, etc.

Como recomendación para aquellos que estén más interesados en el tema les dejo  varias recomendaciones:

  • Andrés Martín Asuero, Teresa Rodríguez Blanco, Enriqueta Pujol-Ribera, Anna Berenguera, JennyMoix Queraltó. Evaluación de la efectividad de un programa de mindfulness en profesionales de atención primaria. [www.gacetasanitaria.org]. Gac Sanit.2013;27:521-8 – Vol. 27 Núm.6 DOI: 10.1016/j.gaceta.2013.04.007 [10-4-2014]. Disponible: http://www.gacetasanitaria.org/es
  • Javier García Campayo. La práctica del «estar atento» (mindfulness) en medicina. Impacto en pacientes y profesionales. Atención Primaria. 2008; 40 (7): 363-6.
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“This picture has been reproduced by kind permission of stormthorgerson.com”

En definitiva, debemos tener en cuenta que la aplicación del mindfulness es muy amplia, ya que se trabaja directamente con la ansiedad y el estrés (síntomas muy presentes en la mayoría de trastornos mentales). Por tanto es un recurso que tiene una amplia ventana de posibilidades en Salud Mental (así como en otras especialidades). Las psicólogas M. Lavilla, D. Molina y B. López recogen en su libro “Mindfulness. O como practicar el aquí y el ahora” (Barcelona: Ed. Paidós, 2008) las atribuciones del mindfulness a nivel psicológico:

  • Reduce distracciones.
  • Reduce automatismos.
  • Minimiza los efectos negativos de la ansiedad como:

– A nivel fisiológico: reduciendo las consecuencias de la ansiedad en trastornos psicosomático como cefaleas, úlceras, colitis, dermatosis, hipertensión arterial, asma, cardiopatías, dolores, alteraciones del sueño, etc…

– A nivel cognitivo: cogniciones predeterminadas por la ansiedad (“no podré hacerlo”, “siempre me pasa lo mismo”, …)

– A nivel conductual: alteraciones en el rendimiento (tartamudeo, boqueo, temblor, impotencia, eyaculación precoz, ….), conductas evitativas (por ej: evitar conducir) y conductas desadaptativas (fobias, rituales, trastornos alimentarios, consumo de tóxicos, …).

  • Ayuda a aceptar la realidad tal y como es.
  • Disfrutar del presente.
  • Potenciar la autoconsciencia.
  • Reducir el padecimiento.
  • Evitar o reducir la impulsividad.

Como ya he dicho anteriormente, existen diversas publicaciones sobre el tema pues en los últimos años está adquiriendo una gran fuerza en el campo de la sanidad, porque en la medida que crece el interés de los profesionales se va haciendo evidente la aportación de éstos en la meditación. Además, el número de investigaciones que se realizan por parte de profesionales sanitarios va creciendo vertiginosamente a nivel mundial.

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  • La pràctica del mindfulness com a eina per a las intervencions d’infermeria” – Maria Romeu

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