Uno de cada cinco. Hablemos de depresión.

Como si te chuparan toda la energía, las ganas, la ilusión, … y a partir de aquí tú tienes que vivir igual” , “rodeado de gente que no le pasa, y parece que tú eres idiota” , “es el estado más próximo a la muerte

¡Hola a todos! hoy quiero tratar un tema del que hace tiempo tengo ganas de hablar, porque creo es necesario hacer esta enfermedad visible, darle la importancia que tiene, que no se utilice banalmente su nombre, y concienciar a la gente que no es sinónimo de tristeza. Hoy hablaremos de la depresión.

El pasado domingo 28 de enero se emitió el primer programa de la temporada 14 de “Salvados“, conducido por el periodista Jordi Évole, con el siguiente titulo; “Salvados: uno de cada cinco”. Me pareció realmente interesante la forma en que abordaron el tema y la forma de “desnudarse” de los participantes con sus testimonios, así que pensé que sería un buen momento para escribir un post sobre este tema 🙂

En dicho reportaje participan seis personas. Tres de ellas han sufrido en primera persona la depresión: Georgina Giner, Noelia Ortiz e Iván Ferreiro; una chica que vivió el suicidio de su madre por depresión: Carmen Gómez; y dos expertos en la patología: Enric Álvarez (Director psiquiatría Hospital de Sant Pau) y Rosa Baños (Directora psicopatología Universidad de Valencia).

La depresión, según la OMS, es “un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración”. 

 A Georgina le diagnosticaron la enfermedad los 17 años. A través del sistema público de sanidad le proporcionaban un seguimiento muy básico: ver a un psiquiatra cada tres meses, una consulta de duración muy breve (unos quince minutos), junto con medicación psiquiatría diaria. No importaba el motivo por el cual había enfermado, la solución eran las pastillas. Le dijeron que la depresión era en psiquiatría como un resfriado, que quizá un día volviera a resfriarse pero que no pasaba nada, volvería a tomar la medicación y listo.

El caso más grave lo encontramos en Noelia. Según cuenta, llegó a estar en un estado casi catatónico, agotada, cansada de sufrir y de tener dolor, así durante 23 años.

Ivan Ferreiro es un conocido cantante y compositor que también sufrió depresión. Él cuenta como cuando sus hijos tenían tres y cinco años pensaban que su padre era más mayor que su abuelo.

El principal problema al que se enfrenta la etiqueta de “depresión” es que se ha vulgarizado su nombre, confundiéndolo con la “tristeza“. Este último término es una de las emociones básicas de los seres humano, todas las personas de este mundo han padecido esta emoción, mientras que, la depresión, provoca un sufrimiento devastador en aquellos que lo padecen, además de no tener nada que ver con cualquier otra enfermedad. El Dr. Álvarez describe sus signos:

  • Incapacidad de sentir ningún tipo de placer (anhedonia).
  • Intolerancia al estrés; incluso para la toma de decisión más leve o banal.
  • Intolerancia al dolor; cualquier molestia física provoca un dolor insoportable.
  • Alteración de los ritmos circadianos, es decir, la estructura del sueño de pierde y aunque duermas no quiere decir que hayas descansado.
  • Disfunción cognitiva; a nivel intelectual la persona está como perdida (falta de memoria, incapacidad de síntesis, dificultad para recordar, etc…).

A esto hay que sumarle la ideas que van apareciendo en consecuencia en los puntos anteriores: culpa, negación, ruina, muerte, … De hecho, en el 2030, la depresión será la principal causa de discapacidad en el mundo. El Dr. Álvarez lo explica de la siguiente manera:

Rosa Baños explica como se ha avanzado muchísimo en la prevención y tratamiento de otras muchas enfermedades, evitando la aparición y cronificación, pero no en el caso de la depresión. Estos expertos calculan que aproximadamente 2.500.000 de españoles podrían estar padeciendo esta enfermedad en la actualidad.

Carmen convivió con la depresión de su madre durante años, hasta que esta acabo terminando con su vida. Ella cuenta como la animaba a ponerse los zapatos para salir a dar un paseo juntas [¡vamos, espabila” ¿qué haces ahí tirada? ponte los zapatos y vamos pasear juntas] más tarde comprendió que era como si le dijera a un minusválido que se pusiera a andar, que realmente su madre no podía. También explica la preocupación del cuidador o, en este caso, la familia, en referencia a la medicación. No podía vigilar constantemente que se tomara sus pastillas, así que cuando salia de casa la duda de si lo haría o no era una preocupación constante.

Otro aspecto en relación a la depresión es el tema farmacológico, ¿por qué existe ese rechazo a la medicación?. Los fármacos psiquiátricos no son una ciencia exacta, con esto me refiero a que no la misma medicación sienta igual a todo el mundo, al igual que la dosis, la interacción entre varias pastillas diferentes, el momento del día en el que se tomen, etc. Es de lo más normal que los fármacos antidepresivos tarden en hacer su efecto un par de semanas, no tienen un efecto inmediato y por ello es tan importante no olvidar de tomarlos. Ciertos ansiolíticos puede causar demasiada somnolencia, o llegar a provocar la sensación de “ir un poco drogado”. La medicación psiquiátrica no tiene como objetivo “dejar sin voluntad, o como un zombie” a aquellos que recurren a ella, por eso es tan importante tomarla correctamente y hacer un seguimiento frecuente con el especialista hasta dar con los fármacos y las dosis adecuada a cada persona. Este rechazo es general, no solo del enfermo sino de su entorno, un rechazo que no se muestra hacia otro tipo de medicamentos, en cambio a los relacionados con salud mental sí. Como cuenta Georgina en el reportaje “si hay algo que apacigua el dolor y te ayuda a seguir con tu vida”, ¿por qué rechazarlo?, aunque añade que el problema es que cuando uno acude a Atención Primaria es la única salida que te dan. El Dr. Álvarez apunta algo realmente interesante: siempre hay gente del entorno que preguntan si no hay nada natural antes que recurrir a la medicación, pero, como dice el Dr. “como si fuera químico, que no es verdad, no están sacados de ninguna molécula sintetizada. Los antidepresivos son sacados de moléculas que hay en la naturaleza que se ha demostrado que tienen propiedades“. Rosa Baños añade que si es cierto que existe una hipermedicalización en relación a la depresión (refiriéndose a la leve), achacando este problema a la atención primaria, ya que es la solución más inmediata que ofrecen. Poder acceder a otro tipo de tratamiento para esta enfermedad desde la sanidad pública es un proceso lento y complicado, y que no es igual en todas las comunidades autónomas, ya que unas ofrecen vías de las que otras no disponen, por ello son elevadas las cifras de pacientes que, cuando por fin pueden acudir al psicólogo o al psiquiatra después de meses de espera, ya están medicalizados.

Otro punto interesante y del que ya hablaremos en otro post es el ingreso hospitalario en una unidad de salud mental. Noelia narra su experiencia debido a sus múltiples ingresos, varios de ellos causados por los efectos secundarios de la medicación. El ingreso es un paso desagradable al que siempre se le intenta ahorrar al paciente (“te registran, te quitan movil o cualquier objeto con el que te puedas autolesionar, te miran a ver si te has tragado la medicación, …“), ya que hay un protocolo especifico dentro de la unidad de psiquiatría que deben seguir todos los pacientes ingresados, sea con el diagnóstico que sea.

Cuando se trata de una depresión crónica, grave y duradera, se puede contemplar otro tipo de tratamiento: La terapia electroconvulsiva (TEC) o electroshock, (otro tema muy interesante que queda pendiente para otro post!) que aunque su nombre recuerde a tiempos de antaño es algo que se sigue practicando, dentro de un protocolo y con un conocimiento científico mejorado al de tiempo atrás. Se programan sesiones a lo largo de las semanas y se suelen obtener muy buenos resultados en la mayoría de casos, no obstante hay un riesgo de secuelas neurológicas (pérdida de memoria, dificultad a la hora de encontrar ciertas palabras, etc). En el reportaje nos hablan también de la estimulación cerebral profunda (ECP). Hay ensayos clínicos que avalan que la ECP en el caso de personas con depresión resistentes a todos los tratamientos (incluido el TEC), pueden mejorar de su patología. Pero, ¿en qué consiste el ECP? Fisiológicamente hablando, en el córtex prefrontal hay una zona que las personas con depresión tienen siempre activa; mediante unas coordenadas se llega al área G25 del córtex prefrontal, ahí se pone un neuroestimulador, concretamente dos: uno en cada lado; se cierran y administran una anestesia para enterrar el cable hasta el abdomen, punto donde se coloca la batería. Todo este proceso se realiza con anestesia local.

No todos lo tratamientos son válidos para todos lo enfermos. En la depresión,

  1. Un 40% se curan con un tratamiento farmacológico exclusivamente.
  2. En el segundo eslabón están los que combinan diferentes tratamientos farmacológicos (aquellos con diferente mecanismo de acción o que actúen sobre distintos neurotransmisores).
  3. En el siguiente escalón están las personas a las que se tratan con TEC, donde la mejoría es del 90% de los enfermos.

¿La depresión se cura?… Hay tratamientos para curar la depresión, además, con unos  muy buenos porcentajes de eficacia y efectividad, el problema es la accesibilidad a ellos. En primero lugar en muchas ocasiones hay un problema de no identificación del problema, es decir, no solo gente que no acude al médico por estigma, sino también el diagnóstico erróneo. Algo a destacar es la unanimidad entre las personas entrevistadas que piensan que el sistema sanitario público español, la Seguridad Social, no está preparada ni tiene los medios para hacer frente a esta enfermedad, tan grave como muchas otras. Frecuentemente las personas que padecen depresión terminan acudiendo al sistema privado.

También se resalta la figura del psicólogo, y de su importantísima función en todo este proceso, reclamando al menos uno por cada área básica de salud. A nivel europeo, España tiene unos de los peores ratio psicólogo-psiquiatra, además, somos de los pocos países que tenemos la ratio inversa (normalmente hay el doble de psicólogos que de psiquiatras, en nuestro país en cambio tenemos la mitad de psicólogos clínicos que psiquiatras).

Hay una relación muy directa entre la depresión y el suicidio. Hay dos estadísticas que relacionan ambos temas: 1. De hace aproximadamente treinta y cinco años en la que apuntaba que el 15% de los enfermos de depresión acaban suicidándose. 2. La última habla de un 7-8%. Cuando hablamos de esto nos referimos a suicidios consumados, excluyendo intentos o ideas, personas que realmente acaban con su vida. En un momento de la entrevista de Évole, el Dr. Álvarez se refiere a este porcentaje como “personas que se matan“, a lo que Carmen añade algo en lo que estoy absolutamente de acuerdo y considero que todos deberíamos tener muy claro: “no es lo mismo suicidarse que morir por suicidio“, realmente esto es así, ya que como explica Carmen “en el primer caso la persona quería hacerlo, en cambio la segunda fue la enfermedad lo que provocó el desenlace” , para ella su madre en lugar de morir de, por ejemplo, cáncer, murió por suicidio, porque tenía una enfermedad que no pudo superar. Algo interesante que apunta Jordi Évole es que el conoce un caso de unos amigos (él se suicidó y su pareja lo encontró) que aunque han pasado años nunca ha sido capaz de hablar del tema con ella, lo que a mí me hace pensar hasta que punto existe una estigmatización en referencia a este tema, así como el temor a hablar de ello, o como dicen los participantes del reportaje: “es un tema tabú“. Iván Ferreiro apunta también a que cuesta hablarlo con los familiares ya que en muchas ocasiones estos tienen un sentimiento de culpa, de que no le cuidaron bien, que no ayudaron a esa persona, incluso de que fue culpa de ellos, cosa que no es cierta.

A cualquiera le puede ocurrir” . “Todos somos candidatos” .

Personalmente debo dar las gracias a todos los participantes por desnudarse así ante la cámara. Gracias por hacer visible una de las enfermedades más importantes de este siglo y ayudar a acabar con la estigmatización de la palabra depresión.

Recomiendo ver el reportaje completo pinchando en este link. Si prefieres escuchar el podcasts haz click en este otro link.

  • Salvados: 1 de cada 5. La Sexta. Évole, Jordi. [Consultado a 2 de febrero, 2018]. Disponible en: http://www.atresplayer.com/television/programas/salvados
  • “1 de cada 5”: ¿Sabes lo que realmente supone sufrir depresión. Ivoox. Mundo y sociedad. [Consultado a 4 de febrero de 2018]. Disponible en: https://www.ivoox.com

 

2 respuestas a “Uno de cada cinco. Hablemos de depresión.

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