Caso Godella: psicosis, esquizofrenia y otros conceptos

¡Hola a todos!

Llevaba un tiempo sin publicar nada pero ya sabéis que me gusta tratar temas que están de actualidad, donde entre todos podamos analizar y reflexionar más allá de la mera información que nos pueden aportar los medios de comunicación.

Se está hablando mucho del caso sucedido en Godella (Valencia) la semana pasada. Para situarnos os voy a poner en antecedentes con un breve resumen de la noticia.

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El pasado 14 de marzo de 2019 se activó la alerta cuando un vecino vio a una mujer semidesnuda corriendo mientras un hombre (su pareja) la perseguía. Cuando la Guardia Civil se personó en la zona detuvieron al hombre que manifestaba que “estaban todos muertos”, al cabo de unas horas encontraron a la mujer desorientada y escondida en un bidón en medio del campo. Ambos fueron interrogados durante horas acerca del paradero de sus hijos de tres años y cinco meses, ninguno colaboró hasta que a última hora de la tarde la madre condujo a la Guardia Civil hasta el lugar donde estaban los niños, ya sin vida, enterrados.

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A pesar de pertenecer a una familia acomodada, la pareja junto a los dos pequeños vivían de okupas en una zona de alto standing del municipio de Godella (Valencia). El niño mayor llevaba desde el mes anterior sin acudir al colegio, la abuela materna había advertido de la delicada situación y temía por sus nietos, incluso la policía había acudido unos días antes a la vivienda familiar.

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Hay muchas sombras en este caso, ya que se pone en duda la actuación de los Servicios Sociales, y de si los amigos y familiares podían haber hecho algo para evitar este desenlace. Hay una investigación en curso y aún no se ha levantado el secreto de sumario, pero a raíz de este trágico suceso he vuelto a comprobar el gran estigma social que existe en relación a las enfermedades mentales, y el origen son las siguientes informaciones que se han filtrado a la prensa:

  • La madre convocó una barbacoa de despedida con sus amistades dos días antes de cometer el parricidio, aunque finalmente la anuló.
  • Le envió un mensaje a su madre diciéndole que se iba a “reunir con el creador”.
  • Acabó confesando a la policía que mató a sus hijos porque una voz en su interior se lo ordenó.
  • El padre de los niños contó como su propia madre los había asesinado para que se pudieran “reencarnar en ella y así ser más felices”.
  • La abuela materna había manifestado su preocupación por la obsesión de ambos con las abducciones, los extraterrestres, y demás criaturas místicas.
  • Se ha hablado de la faceta activista de ambos, de las condiciones en las que vivían, de si eran consumidores de drogas y de su vinculación a sectas.
  • Supuestamente la madre padecía depresión post-parto y acudía a su centro de salud correspondiente por este motivo.

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Mucho se ha especulado sobre si él tenía una influencia negativa sobre ella, sobre si el consumo de drogas (hachís y setas alucinógenas) desencadenó una enfermedad mental o al revés, si la enfermedad mental provocó el asesinato. Se habla de si éste era su primer brote psicótico o si por el contrario ya estaba diagnosticada. Se ha cuestionado si una persona con una esquizofrenia está capacitada para cuidar de sus hijos, y dado que se ha negado a declarar ante la policía y ante el juez, son muchos los que hablan de la facilidad de fingir un trastorno mental por conveniencia.

Se sabe también que en tras su ingreso en prisión, la madre ha sufrido un nuevo brote, en el cual amenazaba con matar a las dos presas sombra que le habían asignado. Según ha filtrado una funcionaria de prisiones, esta manifiesta que al no tener un diagnóstico firme aún no se encuentra medicada y provoca una situación de mayor tensión para todos.

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Pero, ¿a dónde quiero llegar con esto? No soy periodista, tenemos información sobre este tema al alcance de nuestra mano, pero como enfermera y usuaria de redes sociales me entristece lo atrevida que es la ignorancia de muchos y me preocupa que esta falta de información desemboque en el gran estigma hacia los enfermos mentales. Por ello creo que es interesante que hablemos sobre algunos conceptos, como son la esquizofrenia, los brotes psicóticos, o de la relación de las drogas y cómo éstas pueden desencadenar o agravar una enfermedad mental. ¿Se puede fingir una enfermedad mental?, ¿y un brote psicótico?, ¿un enfermo mental está capacitado para convivir en sociedad o cuidar de sus hijos?. Cuestiones que he visto que muchas personas se hacen y que en este post vamos a intentar explicar. Los puntos que vamos a tratar son los siguientes:

1. ¿Qué es la esquizofrenia?

  • Formas clínicas
  • Formas de comienzo
  • Tratamiento

2. ¿Qué es lo que conocemos por “brote”?

3. ¿Se puede prevenir un primer brote?

4. ¿Es lo mismo psicosis que esquizofrenia?

5. Algo de vocabulario: Alteraciones del contenido del pensamiento

6. Seguridad: una de las necesidades básicas

7. ¿Se puede fingir una enfermedad mental?

8. Relación enfermedad mental y consumo de drogas

 

  • ¿La droga provocó la enfermedad? o, por el contrario, ¿fue la enfermedad la que llevó al consumo?

¡Comencemos!….

¿Qué es la esquizofrenia?

La esquizofrenia es una enfermedad compleja, tanto en cuanto a su presentación como a su origen. Uno de los aspectos que caracterizan a este trastorno, es que afecta a la persona de forma global, por lo que ésta experimenta cambios en la forma de sentir, pensar, actuar y hablar, de manera que resulta distinta a como era antes sin que tenga conciencia de ello. Son múltiples los estudios que han sustentado ideas que poco tienen que ver con la realidad del trastorno y que han enfatizando la importancia de lo cerebral o de lo ambiental en su desarrollo. A pesar de ello, puede afirmarse que hay una base constitucional, genética y unos factores ambientales (psicológicos, sociales y culturales) que pueden influir en la aparición de la enfermedad.

En las últimas décadas se estudia el trastorno considerándolo  un trastorno cerebral y por tanto hace hincapié sobre los determinantes biológicos, sin olvidar otros factores implicados, como la genética y lo ambiental. Según ésto, los factores de riesgo ambientales de tipo biológico y psicosocial, sólo ejercen un efecto patogénico en personas que previamente presentan una vulnerabilidad genética, dando lugar a los síntomas positivos (manifestaciones que la persona hace) y negativos (aquellas que deja de hacer). Todos estos síntomas afectan a todos los ámbitos  (social, laboral, familiar, etc). Este modelo de estrés-vulnerabilidad, integra los factores de tipo genético y ambiental, basándose en la existencia de una vulnerabilidad específica de la persona, que bajo la influencia de una serie de factores ambientales estresantes desencadena la manifestación de la enfermedad.

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Formas clínicas:

La clasificación del DSMIV subdivide la esquizofrenia en los siguientes subtipos (en función del inicio, presentación, curso, pronóstico y características más evidentes):

  1. Tipo paranoide: es de inicio más tardío y permite una mayor adaptabilidad social. La sintomatología está dominada por trastornos del pensamiento de tipo persecutorio, poco sistematizados y estructurados.
  2. Tipo desorganizado: de inicio más precoz (normalmente coincide con el principio de la adolescencia). Se caracteriza por un predominio de trastornos afectivos y conductuales, un empobrecimiento del comportamiento y deterioro intelectual. Aparece de forma insidiosa y su pronostico es malo.
  3. Tipo catatónico: se caracteriza por una alteración de la psicomotricidad. Aunque es poco frecuente debido a las posibilidades de tratamiento, es un cuadro que reviste gran gravedad.
  4. Tipo indiferenciado: se caracteriza por un progresivo empobrecimiento personal y social, debido a una perdida gradual de intereses, de ambición e iniciativa.
  5. Tipo residual: es aquella en que se ha dado al menos un episodio de esquizofrenia, en que aparece afectividad aplanada, pobreza de lenguaje, pero sin que en el momento existan síntomas psícóticos (como ideas delirantes o alucinaciones).

Formas de comienzo:

El trastorno esquizofrénico suele aparecer en la adolescencia o al inicio de la edad adulta, pudiendo irrumpir de diferentes formas en la vida del sujeto. En función de la presentación sé habla de un inicio agudo o insidioso.

  • Inicio agudo: se conoce como “brote”. El trastorno se inicia irrumpiendo de manera aparatosa en la vida del sujeto. Suele ir precedido de un periodo podrómico de breve duración. En este periodo no existen síntomas demasiados llamativos, pero los que aparecen denotan que se esta produciendo un cambio en la personalidad del sujeto, como irritabilidad, tristeza, cambios de humor, conductas extrañas, cambios en la apariencia que contrastan con su aspecto habitual.
  • Inicio insidioso: se da un desarrollo lento y progresivo con síntomas no demasiado evidentes que no hacen pensar en la aparición de un trastorno.

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Tratamiento

Es importante no desconectar al paciente de su entorno para evitar la desadaptación, a excepción de en las situaciones de crisis que requieran el internamiento, la utilización de psicofármacos y de las intervenciones psicosociales (psicológicas y de rehabilitación) adecuadas en función de la fase del trastorno.

Los neurolépticos se ha visto que son eficaces en el tratamientos de los síntomas positivos por su eficacia sobre las alucinaciones, ideas delirantes y demás síntomas que pueden aparecer en la fase aguda y como tratamiento de sostén en las fases de remisión. Hay una distinción clínica entre neurolepticos sedantes (clorpromacina) e incisivos (haloperidol), pero también en función de sus características químicas, puede hablarse de tres grupos principales, las fenotiazinas (clorpromacina), las butiferonas (haloperidol) y tioxantenos (tioxiteno). Existen también neurolépticos de acción retardada, mas indicados como tratamiento de sostén o para aquellos pacientes que tienen dificultades de seguir el tratamiento, o bien debido a dificultades de control. La vía de administración suele ser la oral o la inyectable. Deben tenerse en cuenta los efectos secundarios que producen estos psicofármacos, para iniciar una acción preventiva o correctora. Los síntomas mas frecuentes asociados a los neurolépticos son la somnolencia y los efectos extrapiramidales (por ello se suele combinar con fármacos antiparkinsonianos).

Otro tipo de tratamiento utilizado es la terapia electroconvulsiva (TEC). A pesar de las atribuciones negativas y de la leyenda negra alrededor de este tipo de tratamiento, resulta útil en circunstancias clínicas. El problema mas frecuente asociado a este tratamiento es la pérdida temporal de memoria.

Dado que la esquizofrenia es una enfermedad crónica, el tratamiento deberá tener en cuenta diversos recursos terapéuticos, la participación de distintos profesionales y el apoyo de distintos recursos sanitarios, laborales, sociales y judiciales, en función de las etapas de la enfermedad y las características individuales del paciente. Uno de los aspectos importantes y difíciles de conseguir, es el derecho a tener un trabajo y una vivienda, para evitar situaciones marginales, es por ello que ámbitos como el laboral y el judicial son factores a tener en cuenta en el tratamiento global del paciente y en la lucha contra el estigma.

Una de las premisas importantes del tratamiento, es que deben ser atendidos en el contexto menos restrictivo posible y potenciar la continuidad de cuidados, dada la cronicidad del trastorno. Los planes de seguimiento continuado, con un personal cualificado de referencia, son un recurso importante para evitar la desvinculación del sistema de cuidados, favorecer el acceso a los recursos necesarios y ayudar al establecimiento de una alianza terapéutica que favorezca el cumplimiento terapéutico.

Una de las intervenciones terapéuticas prioritarias va a ser la educación y terapia de los pacientes y familias, para que aprendan a reconocer los síntomas precoces de la recaída, evitar reagudizaciones, ayudar a expresar sentimientos, a través de la información acerca de las características de la enfermedad y de la enseñanza de estrategias para afrontar la enfermedad y reducir las recaídas y para aumentar los grupos de apoyo.

La terapia cognitiva-conductual, basado en el modelo de tolerancia al estrés (como el entrenamiento en habilidades sociales que fomenten la participación social), es otro de los recursos importantes a tener en cuenta.

Los métodos de rehabilitación (laborterapia, terapia ocupacional) y los recursos comunitarios tales como, hospitalización de día, centros de día, hospitales de larga estancia, etc. son aspectos implicados en el tratamiento global del paciente, al igual que los programas de detección precoz de la esquizofrenia.

No olvidemos que una de las finalidades es conseguir el máximo de autonomía, evitando las recaídas y adaptando a su entorno social, evitando aquellos factores de estrés que podrían influir en la aparición de otro episodio.

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¿Qué es lo que conocemos por “brote”?

Los episodios agudos o “brotes” pueden aparecer en cualquier momento de la vida de la persona sin que pueda predecirse. La mayor o menor aparición de brotes, son factores indicativos del pronostico de la enfermedad.

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¿Se puede prevenir el primer brote?

La respuesta es NO. El otro día escuché a un psiquiatra una frase que me gustó mucho, decía algo así como que el brote, en especial el primero, es como “un rayo en medio de un cielo azul”, que a veces vemos pequeñas pistas de que algo extraño pasa, pero en otras ocasiones nadie lo podría prevenir.

Debemos pensar que un primer brote psicótico es aterrador tanto para la persona que lo presenta como para aquellos que están cerca de esa persona. Ninguna de las partes entiende lo que está sucediendo ya que la conducta puede cambiar drásticamente de forma muy tajante.

Una persona que presenta un episodio psicótico suele terminar en el hospital cuando su conducta se intensifica hasta un punto de crisis. El tratamiento adecuado en los primeros años después del primer episodio ha demostrado disminuir las recaídas de psicosis en más del 50% y prevenir gran parte de la incapacidad que se asocia con la enfermedad. Cuanto más reciba ayuda la persona, mejor será el resultado. Después de un episodio, algunos pacientes regresan rápidamente a la normalidad tras la intervención adecuada,  mientras que otros continúan teniendo síntomas psicóticos, pero a nivel menos agudo. Los delirios y alucinaciones podrían no desaparecer totalmente, pero son menos intensos, y el paciente puede aprender a manejarlos.

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¿Es lo mismo psicosis que esquizofrenia?

Son dos palabras que van de la mano pero que tienen diferente significado:

  • Se conoce como psicosis a una serie de síntomas relacionados con la pérdida de contacto con la realidad. Frecuentemente se asocia a alteraciones del pensamiento y de la conducta. Las experiencias englobadas en el concepto de psicosis son múltiples y variadas. Las alucinaciones, los delirios y la catatonia son tres de las manifestaciones psicóticas más características. Los síntomas psicóticos pueden tener causas muy distintas, suelen ser consecuencia de la conjunción de estrés psicosocial con alteraciones cerebrales, o bien con el consumo de determinadas sustancias. Los trastornos psicóticos incluyen: la esquizofrenia, el trastorno esquizotípico de personalidad, el esquizoafectivo, el delirante, el esquizofreniforme, el trastorno psicótico breve, la catatonia y las psicosis inducidas por enfermedades y consumo de sustancias.
  • Como ya hemos dicho anteriormente, la esquizofrenia es una alteración que se incluye en el grupo de los trastornos psicóticos, siendo el más representativo y conocido dentro de éstos. Sus síntomas cardinales son de tipo psicótico, como la desorganización del pensamiento o la presencia de delirios y alucinaciones.

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Algo de vocabulario: Alteraciones del contenido del pensamiento

Ideas delirantes o delirios: El proceso final del pensamiento se refleja a través de las ideas. Cuando estas ideas dan lugar a convicciones erróneas que no pueden ser explicadas en función del contexto situacional y cultural del paciente, se dice que existe una alteración del contenido del pensamiento. En función del contenido se las llamará de distintas formas.

  • Delirios de persecución: Suelen estar relacionados con las ideas de autoreferencia. El sujeto puede tener la sensación de que le persiguen, de que alguien quiere causarle algún daño. Pueden ser de dos tipos, delirios de persecución física (el paciente se siente acorralado o perseguido. Ej: por un grupo de personas que quieren producirle algún daño.) y delirios de persecución psíquica (en este caso el daño que pueden infligirle es moral. Ej: quieren desprestigiarle o bien le difaman).
  • Delirios de control: Se caracterizan por la convicción de que los pensamientos, y actuaciones están controladas por una fuerza exterior (Ej: le envían mensajes a su cerebro o le ordenan realizar algún acto que no desea).
  • Delirios somáticos: En relación con el propio cuerpo (Ej: convencimiento de padecer una enfermedad rara o sentir que se está pudriendo o que está quemándose por dentro).
  • Delirios místicos: Suelen ser creencias falsas de naturaleza religiosa, inmersas en el contexto de un sistema religioso habitual o bien la invención de un sistema religioso totalmente nuevo, mezclado con religiones orientalistas y delirios de grandeza.
  • Delirios de grandeza: Creencia en poderes o habilidades personales irracionales.

Ideas autoreferenciales: Son aquellas en que el individuo tiene la sensación de que todo los acontecimientos están referidos a él.

Irradiación: Tiene la creencia de que pueden leerle sus propios pensamientos, de que
todo el mundo sabe lo que piensa.

Difusión del pensamiento: El pensamiento se difunde, de manera que tanto el como los demás lo oyen en voz alta, como si lo radiaran, o bien lo que piensa lo dicen los diarios o la televisión.

Inserción del pensamiento: Cree que le han introducido pensamientos que no son suyos, pensamientos obscenos contra su voluntad.

Robo del pensamiento: Tiene la sensación de que le quitan pensamientos de su mente. Cuando esta pensando algo no puede finalizarlo porque alguien se lo retira.

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Seguridad: una de las necesidades básica

Esta es una necesidad seriamente comprometida. Las etapas iniciales de la enfermedad
suelen producir en el paciente una gran inquietud e inseguridad, debido a la aparición de un estado afectivo difuso consecuente con las vivencias extrañas que experimenta.  A este estado se le ha llamado “temple delirante” y corresponde a la percepción amenazante de los cambios que presiente el entorno y que le resultan incomprensibles. También la sensación de extrañeza consigo mismo, debido a los trastornos de la identidad del yo (despersonalización) donde se encuentra “raro”, pudiendo aparecer el llamado “signo del espejo” (la persona se mira repetidas veces en el espejo para comprobar si continúa siendo la misma, ya que siente extraña y no se reconoce). Podría decirse que la vivencia durante las fases de crisis, está dominada por una gran inseguridad física y psicológica. La sensación de que los demás pueden ejercer un control sobre ellos/as, la dificultad para dominar el ambiente o las percepciones que pueden tener respecto a su propio cuerpo hacen comprensible que esta necesidad presente alteraciones significativas.

Las conductas impulsivas y de difícil comprensión que pueden presentar obedecen a vivencias delirantes indescifrables, que se perciben en la desconfianza o la ensoñación y pueden dar lugar a conductas impulsivas, como ataques inmotivados y/o conductas autolesivas que a veces pueden ser predecibles en función de gestos, actitudes hostiles o tensas, que pueden indicarnos su posible agitación o agresividad.

La interpretación subjetiva del entorno que realiza el paciente, debido a la ideación delirante o a las alucinaciones, puede hacer que lleve a cabo conductas de difícil comprensión, motivación y actos autodestructivos (ya sea por el temor o por la ansiedad que le producen los acontecimientos).

También los delirios místicos, en función de la rigidez de estas ideas, pueden producir conductas potencialmente agresivas para sí mismo o para los demás al creer que está poseído por el demonio, o que es el enviado de Dios o un elegido, y por tanto debe de salvar o castigar a la humanidad. Cuanto mayor sea su desconexión, mayor es el peligro de autolesionarse aun de forma no intencionada, al no tener conciencia de peligros ambientales o bien debido a la ausencia de conciencia corporal.

Los efectos de la medicación neuroléptica, pueden producir también cierta agresividad al producir efectos extraños que pueden ser vividos de forma amenazante por el paciente. Es necesario un seguimiento continuado para observar si mantiene una adherencia al tratamiento.

El riesgo de suicidio es un 10% más elevado en esta población que en la población general y más difícil de predecir, debido a sus vivencias delirantes y también a una baja autoestima, relacionada con una autopercepción negativa (como vergüenza o autoculpabilización) generada por el estigma que conlleva la enfermedad.

Otro aspecto a tener en cuenta es la gran cormorbilidad con el uso de alcohol y otras drogas, con el aumento de situaciones de riesgo. Sin olvidar las conductas sexuales de alto riesgo.

En la valoración de la seguridad de las personas que sufren esta enfermedad debería tenerse en cuenta las consecuencias de la estigmatización relacionada con la enfermedad, que etiqueta a estas personas con estereotipos y prejuicios erróneos, como peligrosidad o relación con actos violentos, lo que provoca intolerancia y rechazo por parte de la sociedad, tanto a ellos como a sus familiares, por lo que es importante priorizar actuaciones que contribuyan a un mejor acercamiento al problema y a la defensa de sus derechos.

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¿Se puede fingir una enfermedad mental?

Los especialistas, bien un psiquiatra o un psicólogo tienen conocimientos suficientes para diferenciar cuándo un sujeto padece un trastorno mental y cuándo está fingiendo. Hay personas que simulan padecer una determinada enfermedad por diferentes razones (eludir la justicia, cobrar un seguro, conseguir una invalidez, …). Hay ocasiones en lo que psiquiatras forenses y psicólogos tienen que testificar en los tribunales sobre si un determinado individuo padece una enfermedad mental o por el contrario la está fingiendo para eludir el peso de la justicia.

Como en todo en esta vida, existe un pequeño porcentaje de simuladores que consiguen engañar a los especialistas, pero no es tan sencillo como muchos piensan. Varios estudios en Estados Unidos sugieren que, de los trastornos psiquiátricos evaluados, el 7% son falsos.

Como ejemplo para explicar que no es tan fácil engañar a los especialistas podemos hablar del caso en EEUU de Keneth Bianchi (conocido como el estrangulador de Hillside): Arrestado tras una decena de asesinatos de mujeres jóvenes, inicialmente logró persuadir, incluso bajo hipnosis, a varios expertos reputados de que tenía un alter ego desagradable llamado “Steve”, el cual, según él, fue quien había cometido esos crímenes. Los investigadores decidieron llamar a otro psicólogo, Martin Orne, un experto en hipnosis que pudo descubrir la mentira del asesino: Orne le dijo al acusado que la mayoría de los pacientes tienen múltiples personalidades, al menos tres. Esto hizo que Bianchi inventara otra llamada “Billy” y que exagerara su confusión al ver pruebas de acciones cometidas por “Steve”. A raíz de ahí, una búsqueda de la policía en la casa del acusado puso al descubierto una pila de libros de psicología, ciencia del comportamiento, hipnosis y procedimientos legales de la policía. También había visto varias películas que tratan sobre trastorno de personalidad múltiple. Después se descubrió que Bianchi había tomado el nombre de su personalidad alterna, Steve Walker, de un estudiante de psicología cuya identidad había fingido para obtener una acreditación.

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Relación enfermedad mental y consumo de drogas

Este apartado da para un post aparte, así que muy por encima y de manera breve explicaremos algunos puntos.

El consumo de drogas puede ser el desencadenante de un trastorno mental, ya sea transitorio o permanente. Hay algunos que tienen una mayor incidencia que otros o que aparecen en momentos específicos. Los más característicos son: trastornos psicóticosbipolares, depresivos y de ansiedad. Todos ellos se dan no solo en el momento del consumo sino también durante la abstinencia. Incluso en ocasiones, algunas drogas pueden llegar a producir espectros de esquizofrenia.

En este sentido, los trastornos psicóticos se caracterizan por una alteración en las funciones cognitivas del cerebro, pudiendo llegar a provocar una pérdida de las capacidades intelectuales. Dichas anomalías en los componentes cognitivos van a ser de distintos tipos:

  1. Alteraciones en la percepción (las que afectan a los sentidos): Las más usuales son las alucinaciones (ver un objeto que no existe en realidad. Por ejemplo: una nave espacial) y las ilusiones (el objeto existe en la realidad, pero se interpreta de una manera errónea. Por ejemplo: creer que una determinada persona real es el diablo disfrazado).
  2. Alteraciones en el pensamiento: Tanto en el curso (con la pérdida de la atención y de la capacidad asociativa. Esta disfunción se caracteriza por una incapacidad de delimitar los estímulos que recibe) como en el contenido (las ideas delirantes, donde se llega a pensar cosas que no son reales, dándoles naturaleza de realidad. En ocasiones ese pensamiento se encuentra en un marco de posible realidad pero se acompaña de una desorganización del contenido (manía persecutoria, celotipia, etc).

Las drogas producen efectos nocivos en distintas esferas, de ahí que sus efectos sean tan devastadores. No solamente pueden provocar daños graves en el plano físico, sino que también, pueden provocar graves problemas mentales.

Nos tenemos que quedar con la siguiente idea: Todas las drogas pueden tener algún efecto sobre la salud mental, ya que pueden desencadenar un trastorno mental o agravar un trastorno preexistente. Con frecuencia, están asociadas a trastornos afectivos (depresión, ansiedad…) y, en casos más graves, a trastornos psicóticos. Sin embargo, los efectos son variables según cada droga. Las tres más frecuentes en España:

  • Alcohol: No olvidemos que trata de un depresor del sistema nervioso central, por lo que si hay un cuadro depresivo de base y se abusa del alcohol lo que puede suceder es que este se agrave. Si no existe ese cuadro previo, puede desencadenarlo.
  • Cannabis: El artículo “Relación entre consumo de drogas y predisposición a tener desórdenes del espectro esquizofrénico”, de varios profesores de la Universidad de Almería, concluye que las personas que muestran un perfil de consumo de riesgo al  alcohol y al cannabis también presentan niveles mayores de esquizotipia (el conjunto de características de la personalidad relacionadas con la esquizofrenia). Otro estudio concluye que la presencia de un determinado genotipo (ATK1) influye en el riesgo psicótico asociado al cannabis. El porcentaje de pacientes jóvenes que ingresan por trastornos psicóticos tienen un consumo de cannabis asociado.
  • Cocaína: es un excitante que genera una adicción muy rápida. Incidir sobre el consumo y mantener la abstinencia es complicado, por ello se relaciona a problemas de ansiedad y a cuadros depresivos, aunque también puede tener relación con patologías psicóticas.

¿La droga provocó la enfermedad? o, por el contrario, ¿fue la enfermedad la que llevó al consumo?

La relación entre el consumo de, en este caso, el cannabis y los trastornos psicóticos (particularmente, la esquizofrenia) ha sido objeto de un largo e inacabado debate. La cuestión es: ¿El consumo desencadena el trastorno o lo que ocurre es que muchas personas psicóticas acuden al efecto ansiolítico del cannabis?, según explica Irene Perez Zapico (psiquiatra de la clínica de salud mental SAMU Wellness), “la causa-efecto no está demostrada”. El consumo puede ser también un desencadenante de que a largo plazo, un primer episodio psicótico evolucione hacia una esquizofrenia.

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Elisa Lam: un misterio camuflado por el morbo de lo paranormal

¡Hola a todos! he dudado mucho si escribir este post o no, debido a que no quería caer en el error de alimentar un morbo de tipo paranormal, que es lo que parece que rodea a la historia de esta joven de veintiún años que desapareció en el año 2013, aunque al final me he decidido a hacerlo porque ya basta de etiquetar el comportamiento psicótico como de loco o paranormal. Éste fue un sonado caso hace unos años (2013), pero para quien no lo conozca voy a intentar resumirlo brevemente y desde el punto científico, que es el que me interesa reflejar:

Elisa, de 21 años, decidió hacer un viaje sola alrededor de Estados Unidos. Comenzó en San Diego (California). Días más tarde se registró en el Hotel Cecil, en Los Ángeles. Elisa llamaba a sus padres todos los días para contarles cómo iba su viaje e informales que se encontraba bien. En el día que iba a visitar la ciudad de Santa Cruz, sus padres no recibieron dicha llamada diaria. Este hecho les extrañó, y lo denunciaron a la policía, que comenzaron la investigación.

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El personal del hotel la vio con vida aquella mañana, pero desde ese momento nada más se supo de ella. Tras dos semanas sin noticias, el caso dio un giro inesperado. La policía tuvo acceso a un vídeo de vigilancia del hotel (1), grabado días antes, en el que se podía ver a Elisa en uno de los ascensores del hotel actuando de manera extraña. La chica pulsaba los botones del ascensor de manera compulsiva y se dedicaba a entrar y salir del ascensor sin motivo aparente. Tras un rato, Elisa salió del ascensor. Las puertas se abrieron y cerraron varias veces hasta que el vídeo terminó. Llama la atención de que el ascensor no se mueve mientras Elisa toca todos los botones.

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El Hotel Cecil ya tenía una oscura historia criminal, incluyendo muertes y numerosos casos de suicidio (el más conocido de ellos el de la famosa “Dalia Negra“, caso histórico dentro del campo de la criminología). Diversas teorías se originaron intentando explicar el comportamiento de Elisa, desde consumo de drogas hasta apariciones fantasmas.

Un buen día, los residentes del hotel se comenzaron a quejar del sabor y color del agua que provenía de las habitaciones. A raíz de ahí se encontró en uno de los tanques de agua que suministraba al hotel el cuerpo en descomposición de Elisa. ¿Cómo había llegado hasta allí desde el ascensor? No existía rastro de la canadiense en ninguna cámara de seguridad más. Tras la autopsia la policía pudo confirmar que no había rastro de agresión sexual, trauma o indicio de suicidio. ¿De qué había muerto Elisa Lam? El tanque de agua no tenía fácil acceso, y su pesada tapa estaba cerrada a cal y canto con el cuerpo de Elisa dentro. No solo eso, el acceso al tanque estaba alarmado (alarma que jamás saltó) y cerrado con llave. De hecho, para sacar el cadáver se tuvo que hacer un orificio en el tanque.

Se encontró un  paralelismo clavado de comportamiento de la joven con la película de “Dark Water“, del director Hideo Nakata (2003) (2).

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Numerosas teorías empezaron a salir a la luz: ¿Había alguien más involucrado en su muerte? ¿los fantasmas del Hotel Cecil fueron los culpables de este caso? Hay gente que establece una conexión entre la muerte de Elisa y Richard Ramírez, el cual había vivido en ese hotel durante bastante tiempo. Ramírez falleció en el año 2013, así que evidentemente no pudo ser el asesino de Elisa. Pero los que creen en hechos paranormales, tienen su propia teoría.

El cine y la televisión no ha tardado en adaptar la historia. Ryan Murphy basó su “American Horror Story: Hotel” en el Hotel Cecil. La serie “Cómo defender a un asesino”, también basa parte de su primera temporada en este caso. En televisión, muchos han querido abordar el caso de la misteriosa muerte. En España, Cuarto Milenio ha hecho su particular investigación del tema. Para el prestigioso psiquiatra forense José Cabrera, solo caben dos explicaciones para el comportamiento de la mujer: que tuviera un brote psicótico o que estuviera siendo perseguida.

Yo creo en la ciencia,  y aunque reconozco lo misterioso de este caso (de hecho os dejaré al final del post un resumen de Cuarto Milenio con su versión), teniendo en cuenta que la autopsia dio negativa en cualquier tipo de sustancias, quiero decir BASTA, basta a tachar y etiquetar a las personas que sufren (por primera vez o no) un brote psicótico de locas o de tener superpoderes. Aunque hoy en día se siguen sin tener claras las causas de la muerte y la desaparición de Elisa Lam, un brote psicótico no es una idea para nada descabellada, sobre todo analizando los siguientes dos puntos:

  • Punto 1:

A ese hotel llegó Elisa el 28 de enero de 2013, pagó su estancia y dijo que desocuparía la habitación el día 1 de febrero para viajar a Santa Cruz. Se instaló en el noveno piso y como de costumbre llamó a su familia para comunicarles que se encontraba bien. La noche del 31 de enero ocurrió un hecho clave para el transcurso de su investigación: La cámara de seguridad instalada en el ascensor del hotel reveló una serie de imágenes que desconcertaron a la policía. Eran las 01:31h cuando Elisa subió al ascensor del hotel. El vídeo de seguridad muestra cómo al entrar al ascensor se agacha y comienza a presionar varios botones, luego se levanta y espera durante varios segundos, parece como si escuchara algo y atemorizada se acerca a las puertas del elevador, se inclina, y asoma la cabeza para girarla rápidamente y meterse de nuevo en el ascensor, como si temiera que alguien la viera. Su expresión, su lenguaje corporal, es el de una chica totalmente atemorizada. Retrocede, con las manos en el regazo, hasta pegarse a la pare derecha del ascensor, sin apartar la mirada hacia el exterior. Luego da un paso atrás y se refugia de nuevo en el rincón del elevador, junto a los botones, ocultándose por si alguien se asomase. Tras una segundos, Elisa da un paso a la derecha y se asoma con precaución, da un pequeño brinco y sale al exterior. Sin dejar de vigilar, da un paso a la derecha y de nuevo un paso atrás, hacia el interior del ascensor, que permanece abierto todo el rato. De nuevo vuelve a salir al pasillo. Se repiten una serie de movimientos con poco sentido, se lleva las manos a la cabeza, entra y sale del ascensor. Comienza a tocar todos los botones del ascensor sin que éste responda. Se pega a la pared y comienza a gesticular y ha hablar aparentemente sola. De nuevo sale del ascensor y comienza a realizar movimientos espasmódicos, vuelve a llevarse las manos a la cabeza, hasta que desaparece de nuestro campo de visión. Estas son las últimas imágenes con vida de Elisa Lam. Lo que es más que evidente es que Elisa se encontraba en un estado realmente aterrorizada.

Esto que os acabo de intentar resumir son las imágenes del siguiente vídeo, procedente de una cámara de seguridad el Hotel Cecil.

 

  • Punto 2:

Existe una película de terror japonesa titulada “Dark water” de unos años anteriores en donde parece descrita la muerte de Elisa Lam al detalle. Desde la escena del ascensor, que no saltara la alarma al subir a la azotea, hasta la aparición del cadáver dentro del depósito de agua. ¿Casualidad?

 

La familia de Elisa nego cualquier antecedente psicótico. Nadie está exento a sufrir un brote, es evidente que hay gente que tiene más posibilidades bien por sus estilos de vida o por su historia clínica y familiar, pero ninguno de nosotros tiene el riesgo cero de padecerlo. ¿Mi visión? No creo mucho en las casualidades, que esta chica pareciera imitar paso a paso las escenas de la película “Dark Water“, ¿no es posible que en uno de sus delirios estuviera convencida de estar viviendo la misma situación que en el filme? Lo que es evidente y no dudo es que la chica estaba completamente aterrorizada pero ¿por supuestos fantasmas como la gran mayoría de información ha querido reflejar?, ¿o porque sufría de alucinaciones o ideas delirantes? Esta claro que cada uno puede pensar lo que quiera, pero también es evidente que el morbo y el enfoque sensacionalista vende más que la propia explicación médica.

Aquí os dejo un vídeo de 12 min. de Cuarto Milenio para aquel que le interese el caso y conocer todos los puntos de vista.

 

 

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Empowerment

¡Hola a todos! El post de hoy va dedicado al empowerment, o lo que es lo mismo: el empoderamiento, un término cada vez más utilizado en diversos campos, entre ellos el de la Salud Mental.

Empecemos explicando qué significa este término: entendemos por empowerment a la reclamación de igualdad de derechos en los colectivos que socialmente suelen ser marginados o minusvalorados. Por ello es aplicable al colectivo de pacientes y cuidadores de Salud Mental, en el cual se reivindica el ejercicio de derechos de las personas con este  tipo de problemas en igualdad de condiciones y oportunidades que las personas que no los padecen.

Quizás una particularidad en el campo de la SM es que el empowerment está liderado principalmente por familiares y profesionales dedicados a este campo antes que los propios pacientes.

La filosofía del empowerment tiene su origen en los Estados Unidos, con el enfoque de la educación popular desarrollada a partir del trabajo de Paulo Freire en los años 60, estando muy ligadas a los enfoques participativos. El uso moderno de empoderar parte de los movimientos por los derechos civiles, donde se creó todo un aparato conceptual que desde la cultura estadounidense se exportó a otras culturas, de modo que la palabra “empowerment” tomó fuerza inicialmente por el movimiento feminista. Fue tal el éxito que acabaron adoptándola movimientos, entre ellos el campo de la Salud Mental.

Dicho término se aplica a la habilidad de las personas afectadas por una patología mental para comprender y controlar los conceptos personales, políticos, sociales y económicos, y para la toma de decisiones.  Tanto los profesionales de la salud como la sociedad, en conjunto con los que padecen una patología mental tienen el poder de alejar prejuicios, así como la capacidad para hacer comprender que cada uno es, independientemente de la enfermedad que se padezca, una persona ante todo.

Expresiones paternalistas por parte de algunos profesionales e incluso de algunos familiares del tipo: “no tienes la capacidad de…” “deja que nosotros decidamos  qué es lo mejor para ti” provocan el inicio de un proceso de incapacitación legal, en muchísimas ocasiones no fundamentada provocando un autoestigma por parte del enfermo.

El empowerment se basa también en la idea del recovery (recuperación), es decir, en que los trastornos mentales no invaliden a quienes lo padecen sino que con un tratamiento y abordaje adecuado se pueden superar las dificultades y limitaciones que puedan acompañarles.

Además de ello, este término guarda cierta relación con el concepto de resiliencia (“capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”).

Haz clic en el link para acceder al documento colgado en la página web del Ministerio de Sanidad, Servicio Sociales e Igualdad del Gobierno de España, en donde podemos encontrar un pdf titulado “Empoderamiento del usuario de Salud Mental – declaración de la Oficina Regional para Europa de la OMS“, en el cual se nos recuerda que el empoderamiento no es un destino, sino un camino.

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A nivel individual, el empowerment es un elemento importante del desarrollo humano. Es un proceso de toma de control y responsabilidad de las actuaciones que tienen como propósito alcanzar la totalidad de su capacidad. En dicho proceso podemos destacar cuatro dimensiones:

  • La autoconfianza.
  • La participación en las decisiones.
  • La dignidad y el respeto.
  • La pertenencia y contribución a una sociedad más plural.

Para la persona, este proceso significa vencer una situación de impotencia y adquirir control sobre la propia vida. Todo gira en torno a la autodeterminación y la autonomía para que pueda ejercer más influencia en la toma de decisiones sociales y políticas, y, por supuesto, para aumentar la autoestima. Diversas comunidades pueden apoyar a las personas en este proceso, ¿Cómo? estableciendo redes sociales y movilizando la ayuda social; con la finalidad de mejorar la cohesión entre individuos y  apoyar a las personas que están atravesando periodos de vulnerabilidad.

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Como características y cualidades para conseguir los objetivos del empowerment, podemos destacar:

  • La esperanza y el respeto.
  • La reclamación del derecho a una vida propia.
  • El sentimiento de conexión a los demás. No sentirse solo.
  • Ponerse en el lugar del otro y comprender que todos tenemos los mismos derechos.
  • Desarrollar aptitudes o habilidades que la persona considera como importantes.
  • Ser transparente en cuanto a la información.
  • Demostrar que el crecimiento y el camino no terminan, y que no están solos.

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Sin duda es un tema muy amplio, y del que se pude ir sacando diversos post profundizando más, pero con este espero que se entienda el término “empowerment” y que sirva de introducción para futuras entradas. Que nos sirva para, en muchas ocasiones, dejar de lado esa vena paternalista que a veces nos sale y entender que, enfermos, sanos, cuidadores, o profesionales de la salud, ante todo somos personas independientes, con nuestros derechos y opiniones, y acabar con el estigma social y, especialmente con el autoestigma que parece cada vez es más visible en nuestra sociedad.

Para finalizar el post comparto con vosotros este lipdub titulado “Una mirada diferente“:

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Doble estigma

Invisibles. Relegados. Olvidados. Abandonados. Excluidos. Ocultos…Y en la cárcel. En definitiva, fuera de lugar.

¡Hola a todos! El post de hoy trata sobre las personas que padecen una enfermedad mental y que han cometido un delito, acabando presos en una cárcel normal, junto con otras personas que no sufren ese “handicap”, por decirlo de alguna manera.

En primer lugar voy a hacer algo que me encanta, y es desmontar falsos mitos:

  1. El índice de personas con problemas de salud mental que comete un delito es muy bajo, menor que en la población general (sin embargo en España hay 28.000 personas con patología mental en prisión).
  2. Se estima que un 5% de las personas que padecen un trastorno mental pueden llegar a cometer algún delito, cuando la cifra en la población en general es de un 10%. Es decir, tienen un índice de criminalidad mucho más bajo que otra persona que no padece una enfermedad mental.

Es evidente que la cárcel no es el mejor sitio para tratar este tipo de enfermedades. Si esto se tuviera en cuenta durante el proceso judicial se podrían promover alternativas que faciliten la rehabilitación y la reinserción social, incluso impedir la cronicidad y el agravamiento de la enfermedad. En muchos casos la enajenación mental o la falta de juicio pasa inadvertida durante el proceso judicial, por lo que la persona ingresa en prisión como un interno más. También se dan casos que una vez internos, desde el propio centro penitenciario se diagnostican.

Estas personas necesitan de un seguimiento y de programas de rehabilitación, ya que en trastornos mentales graves (como una esquizofrenia, por ejemplo), si no se trabaja, no solo a nivel farmacológico, sino también a nivel psicosocial, la persona tiende al aislamiento, al deterioro y a la consecuente cronificación. Esto supone que al acabar la condena, se sientan incapaces de incorporarse a la sociedad.

¿Dónde está la raíz del problema? Una de los posibles motivos es la falta de detección precoz previa al proceso penal. Los agentes implicados en el proceso penal (abogados, fiscales, jueces, médicos, …) deben tener conocimientos suficientes, formarse y sensibilizarse para poder identificar una patología mental siempre y cuando esté relacionada con el delito. La administración debe formar (hasta cierto punto al menos) a los colectivos implicados para enseñarles a identificar que esos ademanes, una mirada huidiza, los silencios o las evasivas no son siempre estrategias de defensa, sino que pueden ser síntomas de una enfermedad mental grave. No voy a entrar en si en algunos casos debería ser ésto eximente o no de cumplir la pena, pero si tiene que ser considerado y tener el conocimiento de que hay otras medidas alternativas al ingreso en una prisión corriente.

Un 11% de los presos padece una patología mental, en su mayoría sufren de psicosis, pero prácticamente el 100% de estos casos son personas que no tenían un diagnóstico previo y que no recibían ningún tipo de tratamiento.

Actualmente en España solamente hay tres centros que se ocupan de esto: la UHHP (Unidad de Hospitalización Psiquiátrica) Brians 1 (en Barcelona), el Hospital Psiquiátrico de Alicante, y el Hospital Psiquíatrico de Sevilla, cuando debería haber un centro de este tipo por cada Comunidad Autónoma, evitando así la dispersión tan grande que sufren estas personas, ya que se ven desarraigadas de sus lugares de origen y de sus familias (éstos a su vez deben recorrer kilometros y kilometros para poder ver a su familiar, que es un enfermo y que no ha sido condenado, sino que está cumpliendo una medida de seguridad). ¿En quién está el poder de cambiar esto? Pues, como casi siempre, en los políticos…pero no es algo que les interesa a la mayoría de ellos, los enfermos mentales no tienen cabida en sus agendas. Si ya son son invisibles de por sí, cuando son presos aún lo son más. Si hubiera una delegación de competencias en este aspecto, como ya he dicho anteriormente, se avanzaría muchísimo hacia la solución del problema.

Existen fundaciones sin ánimo de lucro que luchan por esta causa, como por ejemplo la Fundación Manantialpero las listas de espera para recibir su ayuda es larga por los pocos recursos a pesar de que, en este caso en concreto, reciben subvenciones del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, de la Obra Social Caja Madrid y desde Instituciones Penitenciarias.

Javier Pallarés, trabajador de Fundación Manantial y encargado del departamento de tutela y ámbito penitenciario hace un símil que considero muy adecuado y contundente cuando le preguntaron su opinión sobre la derivación de una persona con una enfermedad mental grave en una cárcel corriente, y el contestó: “A nadie se le ocurriría hacer un doble bypass, o una operación a corazón abierto, o un trasplante de riñón en una cárcel…pues ésto es lo mismo, un trastorno mental grave no puede ser tratado en una cárcel, es algo absurdo porque no hay medios, pese a que lo intentan y seguramente lo consiguen en algún sentido, pero desde luego no es un lugar para tratar y rehabilitar a una persona con patología mental grave“.

Al estigma asociado a la enfermedad mental se le ha de unir el de ser un recluso. Al estar considerados con dos aspectos negativos son considerados personas non gratas en nuestra sociedadaunque, como dicen algunos “ellos han cometido delitos a sangre caliente, mientras que en otros módulos están los que lo hicieron a sangre fría“.

El otro día leía un artículo de Quino Petit donde, en uno de los apartados, hablaba sobre el módulo psiquátrico de Brians 1. Es una unidad que ocupa 4.000 metros cuadrados en un extremo aislado la prisión. Tiene capacidad para albergar a 67 pacientes de los 1.300 de los internos de la prisión. Cuenta con 10 camas para ingresos agudos, 27 camas para subagudos (estancias de tres a seis meses), y el resto son camas para larga estancia. Las habitaciones son dobles (a excepción de aislamiento) y separadas por sexo, con una disposición similar a la de un hospital psiquiátrico y con rejas en las ventanas. Las instalaciones cuentan con talleres de informática, lavandería, de artes plásticas o encuadernación. Allí suelen manipular una gran guillotina (algunos pondrán el grito en el cielo al leer esto y diran: ¡ooh, menudo peligro!… Pero es que el riesgo cero no existe, y sin riesgo no es posible la rehabilitación, y no solo lo digo yo, sino también Álvaro Muro, coordinador de la unidad). La función de estos talleres no es ocupacional, sino terapéutica. El funcionario que trabaja en un centro de este tipo cuenta con formación específica, donde prevalece el carácter asistencial. El director de este entro penitenciario, Juan Carlos Navarro, asegura que el criterio de entrada y salida a este módulo es estrictamente médico.

El Dr. Muro está convencido de la existencia de una mayor proporción de  problemas de salud mental dentro de las cárceles que fuera de ellas, ya que según sus propias palabras “la prisión en sí misma puede condicionar que algunas patologías se expresen más, si la tasa media de esquizofrenia en la población es de un 1%, en las cárceles está entre el 5% y 15%. La patología depresiva se multiplica por 10“.

Otro asunto es el anteproyecto de la Reforma del Código Penal. En él había una parte dedicada a las medidas según la cual, por el hecho de padecer una enfermedad mental, una persona podría llegar a pasar más tiempo de reclusión que otra sin patología mental a la que se le impusiera una pena. Afortunadamente, gracias a la oposición de muchos sectores este aspecto no salió adelante en el proyecto de ley, ya que está demostrado que la enfermedad mental no condiciona un mayor riesgo. Así pues, el Código Penal establece que las personas con trastornos mentales que cometen un delito son inimputables, correspondiéndoles medidas de seguridad en un establecimiento adecuado al tipo de alteración psíquica.

En el estudio realizado por la Confederación de Salud Mental de España (estudio: Salud mental e inclusión social. Situación actual y recomendaciones contra el estigma) se asegura que “la población reclusa que convive con un trastorno mental acarrea un doble estigma: el asociado al trastorno mental y el asociado al medio penitenciario“.

Para finalizar el post, os dejo este breve fragmento del videoreportaje del País Semanal “Las mil y una caras de la locura“:

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Vicente Rubio: “la locura nunca duerme”

¡Hola a todos! Hoy vengo ha hablaros de una persona que ha hecho mucho en la lucha contra el estigma: Él es Vicente Rubio, un alicantino de cuarenta y cuatro años. Estudió un FP de administrativo e hizo el servicio militar el Villena, su pueblo natal, posteriormente se trasladó a Madrid donde comenzó con sus estudios de arte dramático. Empezó a trabajar como figurante en espectáculos de parques temáticos, lo que le llevó a viajar por todo el mundo (Europa, Japón, …). A parte del castellano, habla con fluidez varios idiomas, entre los que se encuentran el inglés y el francés. Cuando volvió a España quiso montar su propia productora, pero con pocos medios y apenar treinta años hizo que se encerrara en sí mismo. Además, Vicente padece esquizofrenia paranoide.

Fue a principios de 2003 cuando tuvo su primer brote. Según cuenta él en diversas conferencias que ha dado, todo empezó como un sueño, un sueño en el cuál él era el mesías enviado para cambiar el mundo a través del amor. De ésta manera Vicente comenzó a rodar una película en base a este delirio de grandeza y lo que acabó fue grabando su propia locura.

Cámara en mano salió en búsqueda de su alma gemela, con la seguridad de que al encontrarla cambiaría el mundo. Su familia, ajena a su enfermedad, comenzaban a notar en él comportamientos extraños: se abandonó físicamente, se dejo una barba como la de Jesús (lo que acentuaba más su delirio místico, al compararse con otros profetas), pasaba el día encerrado en su habitación y solo salía para comer, y viajaba de ciudad en ciudad buscando a su gran amor. Rezaba constantemente, no sabía quién ni cómo era esta mujer, pero iba de lugar en lugar con el convencimiento de que la encontraría. Llegó a contactar con diversos mediums que le reforzaron sus delirios, incluso viajó a Londres para hacer unas sesiones con una de ellas. Fue hasta París donde estuvo en la calle, en la mayor indigencia porque llegó a la conclusión de que ella era francesa. Desde su habitación se grababa, mientras nos narraba en voz baja: “No puedo hablar alto porque mis padres duermen, y si me oyen hablar solo pensaran que estoy loco“.

Lo peor llegó en septiembre de 2003. Llegó al convencimiento de que estaba poseído por un espíritu y dedujo que la manera de librarse de él era estampándose contra la pared. Y así lo hizo, en presencia de su hermana cogió velocidad hasta darse de bruces.

La ambulancia le trasladó al hospital donde le dieron el diagnóstico: esquizofrenia paranoide. Vicente ingresó voluntariamente en la Unidad de Agudos de psiquiatría, comenzó el tratamiento farmacológico de largo recorrido y posteriormente la rehabilitación ambulatoria en un CSM (Centro de Salud Mental). A su vez siguió grabando todo el proceso, y de ahí salió en 2009 el documental “Voces“, premiado en diversos festivales y que ha servido tanto para mostrar a otras personas con esquizofrenia que igual que se entra en el túnel también se puede salir de él, como para mostrar la realidad y luchar contra el estigma. Ha dado numerosas conferencias, ha contado su testimonio en televisión y en diversas entrevistas, mediante la radio, y con el documental nos abre las puertas de su intimidad y la visión de su familia, que desconocían por completo la enfermedad y también necesitaron ayuda para comprenderle y así poder ayudarle mejor.

Posteriormente grabó el cortometraje “Imaginarium“, donde habla de la enfermedad y explica su vivencia particular, pero el tema de la esquizofrenia es taaan amplio y tan complejo, que ya hablaremos de eso en otro post, aunque este corto es un buen aperitivo.

Hoy la familia de Vicente, en especial sus padres, se muestran orgullosos de su hijo por como ha luchado y ha cogido las riendas de su vida y de su enfermedad, aprendiendo de ella y afirmando que “la locura nunca duerme, solo es una forma de prolongar el sueño“. En resumen, él explica que lo que una persona sana siente cuando sueña es lo que siente él, solo que la persona sana se despierta y sabe diferenciarlo de la realidad, en cambio el esquizofrénico no, es como si siguiera soñando, y más cuando a los delirios van acompañados de alucinaciones (auditivas especialmente). Él afirma que recuperar la ilusión por la vida, el mantenerse ocupado, hacer cosas que te mantengan activo, tener la voluntad y el apoyo de la familia son las cosas que le ayudaron a salir adelante.

Actualmente Vicente forma parte del comité asesor de personas con enfermedad mental de la Confederación de Salud Mental de España, y no se tuvo que ir tan lejos para encontrar a su media naranja, ya que en su mismo pueblo (Villena) estaba ella, Cristina, con la que tiene dos hijos.

Comparto con vosotros el trailer del documental que, de verdad, recomiendo mucho a todo el que le interese el mundo de la salud mental porque en él se muestran las cosas de una manera nunca vista antes:

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