Caso Godella: psicosis, esquizofrenia y otros conceptos

¡Hola a todos!

Llevaba un tiempo sin publicar nada pero ya sabéis que me gusta tratar temas que están de actualidad, donde entre todos podamos analizar y reflexionar más allá de la mera información que nos pueden aportar los medios de comunicación.

Se está hablando mucho del caso sucedido en Godella (Valencia) la semana pasada. Para situarnos os voy a poner en antecedentes con un breve resumen de la noticia.

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El pasado 14 de marzo de 2019 se activó la alerta cuando un vecino vio a una mujer semidesnuda corriendo mientras un hombre (su pareja) la perseguía. Cuando la Guardia Civil se personó en la zona detuvieron al hombre que manifestaba que “estaban todos muertos”, al cabo de unas horas encontraron a la mujer desorientada y escondida en un bidón en medio del campo. Ambos fueron interrogados durante horas acerca del paradero de sus hijos de tres años y cinco meses, ninguno colaboró hasta que a última hora de la tarde la madre condujo a la Guardia Civil hasta el lugar donde estaban los niños, ya sin vida, enterrados.

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A pesar de pertenecer a una familia acomodada, la pareja junto a los dos pequeños vivían de okupas en una zona de alto standing del municipio de Godella (Valencia). El niño mayor llevaba desde el mes anterior sin acudir al colegio, la abuela materna había advertido de la delicada situación y temía por sus nietos, incluso la policía había acudido unos días antes a la vivienda familiar.

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Hay muchas sombras en este caso, ya que se pone en duda la actuación de los Servicios Sociales, y de si los amigos y familiares podían haber hecho algo para evitar este desenlace. Hay una investigación en curso y aún no se ha levantado el secreto de sumario, pero a raíz de este trágico suceso he vuelto a comprobar el gran estigma social que existe en relación a las enfermedades mentales, y el origen son las siguientes informaciones que se han filtrado a la prensa:

  • La madre convocó una barbacoa de despedida con sus amistades dos días antes de cometer el parricidio, aunque finalmente la anuló.
  • Le envió un mensaje a su madre diciéndole que se iba a “reunir con el creador”.
  • Acabó confesando a la policía que mató a sus hijos porque una voz en su interior se lo ordenó.
  • El padre de los niños contó como su propia madre los había asesinado para que se pudieran “reencarnar en ella y así ser más felices”.
  • La abuela materna había manifestado su preocupación por la obsesión de ambos con las abducciones, los extraterrestres, y demás criaturas místicas.
  • Se ha hablado de la faceta activista de ambos, de las condiciones en las que vivían, de si eran consumidores de drogas y de su vinculación a sectas.
  • Supuestamente la madre padecía depresión post-parto y acudía a su centro de salud correspondiente por este motivo.

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Mucho se ha especulado sobre si él tenía una influencia negativa sobre ella, sobre si el consumo de drogas (hachís y setas alucinógenas) desencadenó una enfermedad mental o al revés, si la enfermedad mental provocó el asesinato. Se habla de si éste era su primer brote psicótico o si por el contrario ya estaba diagnosticada. Se ha cuestionado si una persona con una esquizofrenia está capacitada para cuidar de sus hijos, y dado que se ha negado a declarar ante la policía y ante el juez, son muchos los que hablan de la facilidad de fingir un trastorno mental por conveniencia.

Se sabe también que en tras su ingreso en prisión, la madre ha sufrido un nuevo brote, en el cual amenazaba con matar a las dos presas sombra que le habían asignado. Según ha filtrado una funcionaria de prisiones, esta manifiesta que al no tener un diagnóstico firme aún no se encuentra medicada y provoca una situación de mayor tensión para todos.

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Pero, ¿a dónde quiero llegar con esto? No soy periodista, tenemos información sobre este tema al alcance de nuestra mano, pero como enfermera y usuaria de redes sociales me entristece lo atrevida que es la ignorancia de muchos y me preocupa que esta falta de información desemboque en el gran estigma hacia los enfermos mentales. Por ello creo que es interesante que hablemos sobre algunos conceptos, como son la esquizofrenia, los brotes psicóticos, o de la relación de las drogas y cómo éstas pueden desencadenar o agravar una enfermedad mental. ¿Se puede fingir una enfermedad mental?, ¿y un brote psicótico?, ¿un enfermo mental está capacitado para convivir en sociedad o cuidar de sus hijos?. Cuestiones que he visto que muchas personas se hacen y que en este post vamos a intentar explicar. Los puntos que vamos a tratar son los siguientes:

1. ¿Qué es la esquizofrenia?

  • Formas clínicas
  • Formas de comienzo
  • Tratamiento

2. ¿Qué es lo que conocemos por “brote”?

3. ¿Se puede prevenir un primer brote?

4. ¿Es lo mismo psicosis que esquizofrenia?

5. Algo de vocabulario: Alteraciones del contenido del pensamiento

6. Seguridad: una de las necesidades básicas

7. ¿Se puede fingir una enfermedad mental?

8. Relación enfermedad mental y consumo de drogas

 

  • ¿La droga provocó la enfermedad? o, por el contrario, ¿fue la enfermedad la que llevó al consumo?

¡Comencemos!….

¿Qué es la esquizofrenia?

La esquizofrenia es una enfermedad compleja, tanto en cuanto a su presentación como a su origen. Uno de los aspectos que caracterizan a este trastorno, es que afecta a la persona de forma global, por lo que ésta experimenta cambios en la forma de sentir, pensar, actuar y hablar, de manera que resulta distinta a como era antes sin que tenga conciencia de ello. Son múltiples los estudios que han sustentado ideas que poco tienen que ver con la realidad del trastorno y que han enfatizando la importancia de lo cerebral o de lo ambiental en su desarrollo. A pesar de ello, puede afirmarse que hay una base constitucional, genética y unos factores ambientales (psicológicos, sociales y culturales) que pueden influir en la aparición de la enfermedad.

En las últimas décadas se estudia el trastorno considerándolo  un trastorno cerebral y por tanto hace hincapié sobre los determinantes biológicos, sin olvidar otros factores implicados, como la genética y lo ambiental. Según ésto, los factores de riesgo ambientales de tipo biológico y psicosocial, sólo ejercen un efecto patogénico en personas que previamente presentan una vulnerabilidad genética, dando lugar a los síntomas positivos (manifestaciones que la persona hace) y negativos (aquellas que deja de hacer). Todos estos síntomas afectan a todos los ámbitos  (social, laboral, familiar, etc). Este modelo de estrés-vulnerabilidad, integra los factores de tipo genético y ambiental, basándose en la existencia de una vulnerabilidad específica de la persona, que bajo la influencia de una serie de factores ambientales estresantes desencadena la manifestación de la enfermedad.

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Formas clínicas:

La clasificación del DSMIV subdivide la esquizofrenia en los siguientes subtipos (en función del inicio, presentación, curso, pronóstico y características más evidentes):

  1. Tipo paranoide: es de inicio más tardío y permite una mayor adaptabilidad social. La sintomatología está dominada por trastornos del pensamiento de tipo persecutorio, poco sistematizados y estructurados.
  2. Tipo desorganizado: de inicio más precoz (normalmente coincide con el principio de la adolescencia). Se caracteriza por un predominio de trastornos afectivos y conductuales, un empobrecimiento del comportamiento y deterioro intelectual. Aparece de forma insidiosa y su pronostico es malo.
  3. Tipo catatónico: se caracteriza por una alteración de la psicomotricidad. Aunque es poco frecuente debido a las posibilidades de tratamiento, es un cuadro que reviste gran gravedad.
  4. Tipo indiferenciado: se caracteriza por un progresivo empobrecimiento personal y social, debido a una perdida gradual de intereses, de ambición e iniciativa.
  5. Tipo residual: es aquella en que se ha dado al menos un episodio de esquizofrenia, en que aparece afectividad aplanada, pobreza de lenguaje, pero sin que en el momento existan síntomas psícóticos (como ideas delirantes o alucinaciones).

Formas de comienzo:

El trastorno esquizofrénico suele aparecer en la adolescencia o al inicio de la edad adulta, pudiendo irrumpir de diferentes formas en la vida del sujeto. En función de la presentación sé habla de un inicio agudo o insidioso.

  • Inicio agudo: se conoce como “brote”. El trastorno se inicia irrumpiendo de manera aparatosa en la vida del sujeto. Suele ir precedido de un periodo podrómico de breve duración. En este periodo no existen síntomas demasiados llamativos, pero los que aparecen denotan que se esta produciendo un cambio en la personalidad del sujeto, como irritabilidad, tristeza, cambios de humor, conductas extrañas, cambios en la apariencia que contrastan con su aspecto habitual.
  • Inicio insidioso: se da un desarrollo lento y progresivo con síntomas no demasiado evidentes que no hacen pensar en la aparición de un trastorno.

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Tratamiento

Es importante no desconectar al paciente de su entorno para evitar la desadaptación, a excepción de en las situaciones de crisis que requieran el internamiento, la utilización de psicofármacos y de las intervenciones psicosociales (psicológicas y de rehabilitación) adecuadas en función de la fase del trastorno.

Los neurolépticos se ha visto que son eficaces en el tratamientos de los síntomas positivos por su eficacia sobre las alucinaciones, ideas delirantes y demás síntomas que pueden aparecer en la fase aguda y como tratamiento de sostén en las fases de remisión. Hay una distinción clínica entre neurolepticos sedantes (clorpromacina) e incisivos (haloperidol), pero también en función de sus características químicas, puede hablarse de tres grupos principales, las fenotiazinas (clorpromacina), las butiferonas (haloperidol) y tioxantenos (tioxiteno). Existen también neurolépticos de acción retardada, mas indicados como tratamiento de sostén o para aquellos pacientes que tienen dificultades de seguir el tratamiento, o bien debido a dificultades de control. La vía de administración suele ser la oral o la inyectable. Deben tenerse en cuenta los efectos secundarios que producen estos psicofármacos, para iniciar una acción preventiva o correctora. Los síntomas mas frecuentes asociados a los neurolépticos son la somnolencia y los efectos extrapiramidales (por ello se suele combinar con fármacos antiparkinsonianos).

Otro tipo de tratamiento utilizado es la terapia electroconvulsiva (TEC). A pesar de las atribuciones negativas y de la leyenda negra alrededor de este tipo de tratamiento, resulta útil en circunstancias clínicas. El problema mas frecuente asociado a este tratamiento es la pérdida temporal de memoria.

Dado que la esquizofrenia es una enfermedad crónica, el tratamiento deberá tener en cuenta diversos recursos terapéuticos, la participación de distintos profesionales y el apoyo de distintos recursos sanitarios, laborales, sociales y judiciales, en función de las etapas de la enfermedad y las características individuales del paciente. Uno de los aspectos importantes y difíciles de conseguir, es el derecho a tener un trabajo y una vivienda, para evitar situaciones marginales, es por ello que ámbitos como el laboral y el judicial son factores a tener en cuenta en el tratamiento global del paciente y en la lucha contra el estigma.

Una de las premisas importantes del tratamiento, es que deben ser atendidos en el contexto menos restrictivo posible y potenciar la continuidad de cuidados, dada la cronicidad del trastorno. Los planes de seguimiento continuado, con un personal cualificado de referencia, son un recurso importante para evitar la desvinculación del sistema de cuidados, favorecer el acceso a los recursos necesarios y ayudar al establecimiento de una alianza terapéutica que favorezca el cumplimiento terapéutico.

Una de las intervenciones terapéuticas prioritarias va a ser la educación y terapia de los pacientes y familias, para que aprendan a reconocer los síntomas precoces de la recaída, evitar reagudizaciones, ayudar a expresar sentimientos, a través de la información acerca de las características de la enfermedad y de la enseñanza de estrategias para afrontar la enfermedad y reducir las recaídas y para aumentar los grupos de apoyo.

La terapia cognitiva-conductual, basado en el modelo de tolerancia al estrés (como el entrenamiento en habilidades sociales que fomenten la participación social), es otro de los recursos importantes a tener en cuenta.

Los métodos de rehabilitación (laborterapia, terapia ocupacional) y los recursos comunitarios tales como, hospitalización de día, centros de día, hospitales de larga estancia, etc. son aspectos implicados en el tratamiento global del paciente, al igual que los programas de detección precoz de la esquizofrenia.

No olvidemos que una de las finalidades es conseguir el máximo de autonomía, evitando las recaídas y adaptando a su entorno social, evitando aquellos factores de estrés que podrían influir en la aparición de otro episodio.

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¿Qué es lo que conocemos por “brote”?

Los episodios agudos o “brotes” pueden aparecer en cualquier momento de la vida de la persona sin que pueda predecirse. La mayor o menor aparición de brotes, son factores indicativos del pronostico de la enfermedad.

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¿Se puede prevenir el primer brote?

La respuesta es NO. El otro día escuché a un psiquiatra una frase que me gustó mucho, decía algo así como que el brote, en especial el primero, es como “un rayo en medio de un cielo azul”, que a veces vemos pequeñas pistas de que algo extraño pasa, pero en otras ocasiones nadie lo podría prevenir.

Debemos pensar que un primer brote psicótico es aterrador tanto para la persona que lo presenta como para aquellos que están cerca de esa persona. Ninguna de las partes entiende lo que está sucediendo ya que la conducta puede cambiar drásticamente de forma muy tajante.

Una persona que presenta un episodio psicótico suele terminar en el hospital cuando su conducta se intensifica hasta un punto de crisis. El tratamiento adecuado en los primeros años después del primer episodio ha demostrado disminuir las recaídas de psicosis en más del 50% y prevenir gran parte de la incapacidad que se asocia con la enfermedad. Cuanto más reciba ayuda la persona, mejor será el resultado. Después de un episodio, algunos pacientes regresan rápidamente a la normalidad tras la intervención adecuada,  mientras que otros continúan teniendo síntomas psicóticos, pero a nivel menos agudo. Los delirios y alucinaciones podrían no desaparecer totalmente, pero son menos intensos, y el paciente puede aprender a manejarlos.

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¿Es lo mismo psicosis que esquizofrenia?

Son dos palabras que van de la mano pero que tienen diferente significado:

  • Se conoce como psicosis a una serie de síntomas relacionados con la pérdida de contacto con la realidad. Frecuentemente se asocia a alteraciones del pensamiento y de la conducta. Las experiencias englobadas en el concepto de psicosis son múltiples y variadas. Las alucinaciones, los delirios y la catatonia son tres de las manifestaciones psicóticas más características. Los síntomas psicóticos pueden tener causas muy distintas, suelen ser consecuencia de la conjunción de estrés psicosocial con alteraciones cerebrales, o bien con el consumo de determinadas sustancias. Los trastornos psicóticos incluyen: la esquizofrenia, el trastorno esquizotípico de personalidad, el esquizoafectivo, el delirante, el esquizofreniforme, el trastorno psicótico breve, la catatonia y las psicosis inducidas por enfermedades y consumo de sustancias.
  • Como ya hemos dicho anteriormente, la esquizofrenia es una alteración que se incluye en el grupo de los trastornos psicóticos, siendo el más representativo y conocido dentro de éstos. Sus síntomas cardinales son de tipo psicótico, como la desorganización del pensamiento o la presencia de delirios y alucinaciones.

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Algo de vocabulario: Alteraciones del contenido del pensamiento

Ideas delirantes o delirios: El proceso final del pensamiento se refleja a través de las ideas. Cuando estas ideas dan lugar a convicciones erróneas que no pueden ser explicadas en función del contexto situacional y cultural del paciente, se dice que existe una alteración del contenido del pensamiento. En función del contenido se las llamará de distintas formas.

  • Delirios de persecución: Suelen estar relacionados con las ideas de autoreferencia. El sujeto puede tener la sensación de que le persiguen, de que alguien quiere causarle algún daño. Pueden ser de dos tipos, delirios de persecución física (el paciente se siente acorralado o perseguido. Ej: por un grupo de personas que quieren producirle algún daño.) y delirios de persecución psíquica (en este caso el daño que pueden infligirle es moral. Ej: quieren desprestigiarle o bien le difaman).
  • Delirios de control: Se caracterizan por la convicción de que los pensamientos, y actuaciones están controladas por una fuerza exterior (Ej: le envían mensajes a su cerebro o le ordenan realizar algún acto que no desea).
  • Delirios somáticos: En relación con el propio cuerpo (Ej: convencimiento de padecer una enfermedad rara o sentir que se está pudriendo o que está quemándose por dentro).
  • Delirios místicos: Suelen ser creencias falsas de naturaleza religiosa, inmersas en el contexto de un sistema religioso habitual o bien la invención de un sistema religioso totalmente nuevo, mezclado con religiones orientalistas y delirios de grandeza.
  • Delirios de grandeza: Creencia en poderes o habilidades personales irracionales.

Ideas autoreferenciales: Son aquellas en que el individuo tiene la sensación de que todo los acontecimientos están referidos a él.

Irradiación: Tiene la creencia de que pueden leerle sus propios pensamientos, de que
todo el mundo sabe lo que piensa.

Difusión del pensamiento: El pensamiento se difunde, de manera que tanto el como los demás lo oyen en voz alta, como si lo radiaran, o bien lo que piensa lo dicen los diarios o la televisión.

Inserción del pensamiento: Cree que le han introducido pensamientos que no son suyos, pensamientos obscenos contra su voluntad.

Robo del pensamiento: Tiene la sensación de que le quitan pensamientos de su mente. Cuando esta pensando algo no puede finalizarlo porque alguien se lo retira.

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Seguridad: una de las necesidades básica

Esta es una necesidad seriamente comprometida. Las etapas iniciales de la enfermedad
suelen producir en el paciente una gran inquietud e inseguridad, debido a la aparición de un estado afectivo difuso consecuente con las vivencias extrañas que experimenta.  A este estado se le ha llamado “temple delirante” y corresponde a la percepción amenazante de los cambios que presiente el entorno y que le resultan incomprensibles. También la sensación de extrañeza consigo mismo, debido a los trastornos de la identidad del yo (despersonalización) donde se encuentra “raro”, pudiendo aparecer el llamado “signo del espejo” (la persona se mira repetidas veces en el espejo para comprobar si continúa siendo la misma, ya que siente extraña y no se reconoce). Podría decirse que la vivencia durante las fases de crisis, está dominada por una gran inseguridad física y psicológica. La sensación de que los demás pueden ejercer un control sobre ellos/as, la dificultad para dominar el ambiente o las percepciones que pueden tener respecto a su propio cuerpo hacen comprensible que esta necesidad presente alteraciones significativas.

Las conductas impulsivas y de difícil comprensión que pueden presentar obedecen a vivencias delirantes indescifrables, que se perciben en la desconfianza o la ensoñación y pueden dar lugar a conductas impulsivas, como ataques inmotivados y/o conductas autolesivas que a veces pueden ser predecibles en función de gestos, actitudes hostiles o tensas, que pueden indicarnos su posible agitación o agresividad.

La interpretación subjetiva del entorno que realiza el paciente, debido a la ideación delirante o a las alucinaciones, puede hacer que lleve a cabo conductas de difícil comprensión, motivación y actos autodestructivos (ya sea por el temor o por la ansiedad que le producen los acontecimientos).

También los delirios místicos, en función de la rigidez de estas ideas, pueden producir conductas potencialmente agresivas para sí mismo o para los demás al creer que está poseído por el demonio, o que es el enviado de Dios o un elegido, y por tanto debe de salvar o castigar a la humanidad. Cuanto mayor sea su desconexión, mayor es el peligro de autolesionarse aun de forma no intencionada, al no tener conciencia de peligros ambientales o bien debido a la ausencia de conciencia corporal.

Los efectos de la medicación neuroléptica, pueden producir también cierta agresividad al producir efectos extraños que pueden ser vividos de forma amenazante por el paciente. Es necesario un seguimiento continuado para observar si mantiene una adherencia al tratamiento.

El riesgo de suicidio es un 10% más elevado en esta población que en la población general y más difícil de predecir, debido a sus vivencias delirantes y también a una baja autoestima, relacionada con una autopercepción negativa (como vergüenza o autoculpabilización) generada por el estigma que conlleva la enfermedad.

Otro aspecto a tener en cuenta es la gran cormorbilidad con el uso de alcohol y otras drogas, con el aumento de situaciones de riesgo. Sin olvidar las conductas sexuales de alto riesgo.

En la valoración de la seguridad de las personas que sufren esta enfermedad debería tenerse en cuenta las consecuencias de la estigmatización relacionada con la enfermedad, que etiqueta a estas personas con estereotipos y prejuicios erróneos, como peligrosidad o relación con actos violentos, lo que provoca intolerancia y rechazo por parte de la sociedad, tanto a ellos como a sus familiares, por lo que es importante priorizar actuaciones que contribuyan a un mejor acercamiento al problema y a la defensa de sus derechos.

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¿Se puede fingir una enfermedad mental?

Los especialistas, bien un psiquiatra o un psicólogo tienen conocimientos suficientes para diferenciar cuándo un sujeto padece un trastorno mental y cuándo está fingiendo. Hay personas que simulan padecer una determinada enfermedad por diferentes razones (eludir la justicia, cobrar un seguro, conseguir una invalidez, …). Hay ocasiones en lo que psiquiatras forenses y psicólogos tienen que testificar en los tribunales sobre si un determinado individuo padece una enfermedad mental o por el contrario la está fingiendo para eludir el peso de la justicia.

Como en todo en esta vida, existe un pequeño porcentaje de simuladores que consiguen engañar a los especialistas, pero no es tan sencillo como muchos piensan. Varios estudios en Estados Unidos sugieren que, de los trastornos psiquiátricos evaluados, el 7% son falsos.

Como ejemplo para explicar que no es tan fácil engañar a los especialistas podemos hablar del caso en EEUU de Keneth Bianchi (conocido como el estrangulador de Hillside): Arrestado tras una decena de asesinatos de mujeres jóvenes, inicialmente logró persuadir, incluso bajo hipnosis, a varios expertos reputados de que tenía un alter ego desagradable llamado “Steve”, el cual, según él, fue quien había cometido esos crímenes. Los investigadores decidieron llamar a otro psicólogo, Martin Orne, un experto en hipnosis que pudo descubrir la mentira del asesino: Orne le dijo al acusado que la mayoría de los pacientes tienen múltiples personalidades, al menos tres. Esto hizo que Bianchi inventara otra llamada “Billy” y que exagerara su confusión al ver pruebas de acciones cometidas por “Steve”. A raíz de ahí, una búsqueda de la policía en la casa del acusado puso al descubierto una pila de libros de psicología, ciencia del comportamiento, hipnosis y procedimientos legales de la policía. También había visto varias películas que tratan sobre trastorno de personalidad múltiple. Después se descubrió que Bianchi había tomado el nombre de su personalidad alterna, Steve Walker, de un estudiante de psicología cuya identidad había fingido para obtener una acreditación.

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Relación enfermedad mental y consumo de drogas

Este apartado da para un post aparte, así que muy por encima y de manera breve explicaremos algunos puntos.

El consumo de drogas puede ser el desencadenante de un trastorno mental, ya sea transitorio o permanente. Hay algunos que tienen una mayor incidencia que otros o que aparecen en momentos específicos. Los más característicos son: trastornos psicóticosbipolares, depresivos y de ansiedad. Todos ellos se dan no solo en el momento del consumo sino también durante la abstinencia. Incluso en ocasiones, algunas drogas pueden llegar a producir espectros de esquizofrenia.

En este sentido, los trastornos psicóticos se caracterizan por una alteración en las funciones cognitivas del cerebro, pudiendo llegar a provocar una pérdida de las capacidades intelectuales. Dichas anomalías en los componentes cognitivos van a ser de distintos tipos:

  1. Alteraciones en la percepción (las que afectan a los sentidos): Las más usuales son las alucinaciones (ver un objeto que no existe en realidad. Por ejemplo: una nave espacial) y las ilusiones (el objeto existe en la realidad, pero se interpreta de una manera errónea. Por ejemplo: creer que una determinada persona real es el diablo disfrazado).
  2. Alteraciones en el pensamiento: Tanto en el curso (con la pérdida de la atención y de la capacidad asociativa. Esta disfunción se caracteriza por una incapacidad de delimitar los estímulos que recibe) como en el contenido (las ideas delirantes, donde se llega a pensar cosas que no son reales, dándoles naturaleza de realidad. En ocasiones ese pensamiento se encuentra en un marco de posible realidad pero se acompaña de una desorganización del contenido (manía persecutoria, celotipia, etc).

Las drogas producen efectos nocivos en distintas esferas, de ahí que sus efectos sean tan devastadores. No solamente pueden provocar daños graves en el plano físico, sino que también, pueden provocar graves problemas mentales.

Nos tenemos que quedar con la siguiente idea: Todas las drogas pueden tener algún efecto sobre la salud mental, ya que pueden desencadenar un trastorno mental o agravar un trastorno preexistente. Con frecuencia, están asociadas a trastornos afectivos (depresión, ansiedad…) y, en casos más graves, a trastornos psicóticos. Sin embargo, los efectos son variables según cada droga. Las tres más frecuentes en España:

  • Alcohol: No olvidemos que trata de un depresor del sistema nervioso central, por lo que si hay un cuadro depresivo de base y se abusa del alcohol lo que puede suceder es que este se agrave. Si no existe ese cuadro previo, puede desencadenarlo.
  • Cannabis: El artículo “Relación entre consumo de drogas y predisposición a tener desórdenes del espectro esquizofrénico”, de varios profesores de la Universidad de Almería, concluye que las personas que muestran un perfil de consumo de riesgo al  alcohol y al cannabis también presentan niveles mayores de esquizotipia (el conjunto de características de la personalidad relacionadas con la esquizofrenia). Otro estudio concluye que la presencia de un determinado genotipo (ATK1) influye en el riesgo psicótico asociado al cannabis. El porcentaje de pacientes jóvenes que ingresan por trastornos psicóticos tienen un consumo de cannabis asociado.
  • Cocaína: es un excitante que genera una adicción muy rápida. Incidir sobre el consumo y mantener la abstinencia es complicado, por ello se relaciona a problemas de ansiedad y a cuadros depresivos, aunque también puede tener relación con patologías psicóticas.

¿La droga provocó la enfermedad? o, por el contrario, ¿fue la enfermedad la que llevó al consumo?

La relación entre el consumo de, en este caso, el cannabis y los trastornos psicóticos (particularmente, la esquizofrenia) ha sido objeto de un largo e inacabado debate. La cuestión es: ¿El consumo desencadena el trastorno o lo que ocurre es que muchas personas psicóticas acuden al efecto ansiolítico del cannabis?, según explica Irene Perez Zapico (psiquiatra de la clínica de salud mental SAMU Wellness), “la causa-efecto no está demostrada”. El consumo puede ser también un desencadenante de que a largo plazo, un primer episodio psicótico evolucione hacia una esquizofrenia.

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Uno de cada cinco. Hablemos de depresión.

Como si te chuparan toda la energía, las ganas, la ilusión, … y a partir de aquí tú tienes que vivir igual” , “rodeado de gente que no le pasa, y parece que tú eres idiota” , “es el estado más próximo a la muerte

¡Hola a todos! hoy quiero tratar un tema del que hace tiempo tengo ganas de hablar, porque creo es necesario hacer esta enfermedad visible, darle la importancia que tiene, que no se utilice banalmente su nombre, y concienciar a la gente que no es sinónimo de tristeza. Hoy hablaremos de la depresión.

El pasado domingo 28 de enero se emitió el primer programa de la temporada 14 de “Salvados“, conducido por el periodista Jordi Évole, con el siguiente titulo; “Salvados: uno de cada cinco”. Me pareció realmente interesante la forma en que abordaron el tema y la forma de “desnudarse” de los participantes con sus testimonios, así que pensé que sería un buen momento para escribir un post sobre este tema 🙂

En dicho reportaje participan seis personas. Tres de ellas han sufrido en primera persona la depresión: Georgina Giner, Noelia Ortiz e Iván Ferreiro; una chica que vivió el suicidio de su madre por depresión: Carmen Gómez; y dos expertos en la patología: Enric Álvarez (Director psiquiatría Hospital de Sant Pau) y Rosa Baños (Directora psicopatología Universidad de Valencia).

La depresión, según la OMS, es “un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración”. 

 A Georgina le diagnosticaron la enfermedad los 17 años. A través del sistema público de sanidad le proporcionaban un seguimiento muy básico: ver a un psiquiatra cada tres meses, una consulta de duración muy breve (unos quince minutos), junto con medicación psiquiatría diaria. No importaba el motivo por el cual había enfermado, la solución eran las pastillas. Le dijeron que la depresión era en psiquiatría como un resfriado, que quizá un día volviera a resfriarse pero que no pasaba nada, volvería a tomar la medicación y listo.

El caso más grave lo encontramos en Noelia. Según cuenta, llegó a estar en un estado casi catatónico, agotada, cansada de sufrir y de tener dolor, así durante 23 años.

Ivan Ferreiro es un conocido cantante y compositor que también sufrió depresión. Él cuenta como cuando sus hijos tenían tres y cinco años pensaban que su padre era más mayor que su abuelo.

El principal problema al que se enfrenta la etiqueta de “depresión” es que se ha vulgarizado su nombre, confundiéndolo con la “tristeza“. Este último término es una de las emociones básicas de los seres humano, todas las personas de este mundo han padecido esta emoción, mientras que, la depresión, provoca un sufrimiento devastador en aquellos que lo padecen, además de no tener nada que ver con cualquier otra enfermedad. El Dr. Álvarez describe sus signos:

  • Incapacidad de sentir ningún tipo de placer (anhedonia).
  • Intolerancia al estrés; incluso para la toma de decisión más leve o banal.
  • Intolerancia al dolor; cualquier molestia física provoca un dolor insoportable.
  • Alteración de los ritmos circadianos, es decir, la estructura del sueño de pierde y aunque duermas no quiere decir que hayas descansado.
  • Disfunción cognitiva; a nivel intelectual la persona está como perdida (falta de memoria, incapacidad de síntesis, dificultad para recordar, etc…).

A esto hay que sumarle la ideas que van apareciendo en consecuencia en los puntos anteriores: culpa, negación, ruina, muerte, … De hecho, en el 2030, la depresión será la principal causa de discapacidad en el mundo. El Dr. Álvarez lo explica de la siguiente manera:

Rosa Baños explica como se ha avanzado muchísimo en la prevención y tratamiento de otras muchas enfermedades, evitando la aparición y cronificación, pero no en el caso de la depresión. Estos expertos calculan que aproximadamente 2.500.000 de españoles podrían estar padeciendo esta enfermedad en la actualidad.

Carmen convivió con la depresión de su madre durante años, hasta que esta acabo terminando con su vida. Ella cuenta como la animaba a ponerse los zapatos para salir a dar un paseo juntas [¡vamos, espabila” ¿qué haces ahí tirada? ponte los zapatos y vamos pasear juntas] más tarde comprendió que era como si le dijera a un minusválido que se pusiera a andar, que realmente su madre no podía. También explica la preocupación del cuidador o, en este caso, la familia, en referencia a la medicación. No podía vigilar constantemente que se tomara sus pastillas, así que cuando salia de casa la duda de si lo haría o no era una preocupación constante.

Otro aspecto en relación a la depresión es el tema farmacológico, ¿por qué existe ese rechazo a la medicación?. Los fármacos psiquiátricos no son una ciencia exacta, con esto me refiero a que no la misma medicación sienta igual a todo el mundo, al igual que la dosis, la interacción entre varias pastillas diferentes, el momento del día en el que se tomen, etc. Es de lo más normal que los fármacos antidepresivos tarden en hacer su efecto un par de semanas, no tienen un efecto inmediato y por ello es tan importante no olvidar de tomarlos. Ciertos ansiolíticos puede causar demasiada somnolencia, o llegar a provocar la sensación de “ir un poco drogado”. La medicación psiquiátrica no tiene como objetivo “dejar sin voluntad, o como un zombie” a aquellos que recurren a ella, por eso es tan importante tomarla correctamente y hacer un seguimiento frecuente con el especialista hasta dar con los fármacos y las dosis adecuada a cada persona. Este rechazo es general, no solo del enfermo sino de su entorno, un rechazo que no se muestra hacia otro tipo de medicamentos, en cambio a los relacionados con salud mental sí. Como cuenta Georgina en el reportaje “si hay algo que apacigua el dolor y te ayuda a seguir con tu vida”, ¿por qué rechazarlo?, aunque añade que el problema es que cuando uno acude a Atención Primaria es la única salida que te dan. El Dr. Álvarez apunta algo realmente interesante: siempre hay gente del entorno que preguntan si no hay nada natural antes que recurrir a la medicación, pero, como dice el Dr. “como si fuera químico, que no es verdad, no están sacados de ninguna molécula sintetizada. Los antidepresivos son sacados de moléculas que hay en la naturaleza que se ha demostrado que tienen propiedades“. Rosa Baños añade que si es cierto que existe una hipermedicalización en relación a la depresión (refiriéndose a la leve), achacando este problema a la atención primaria, ya que es la solución más inmediata que ofrecen. Poder acceder a otro tipo de tratamiento para esta enfermedad desde la sanidad pública es un proceso lento y complicado, y que no es igual en todas las comunidades autónomas, ya que unas ofrecen vías de las que otras no disponen, por ello son elevadas las cifras de pacientes que, cuando por fin pueden acudir al psicólogo o al psiquiatra después de meses de espera, ya están medicalizados.

Otro punto interesante y del que ya hablaremos en otro post es el ingreso hospitalario en una unidad de salud mental. Noelia narra su experiencia debido a sus múltiples ingresos, varios de ellos causados por los efectos secundarios de la medicación. El ingreso es un paso desagradable al que siempre se le intenta ahorrar al paciente (“te registran, te quitan movil o cualquier objeto con el que te puedas autolesionar, te miran a ver si te has tragado la medicación, …“), ya que hay un protocolo especifico dentro de la unidad de psiquiatría que deben seguir todos los pacientes ingresados, sea con el diagnóstico que sea.

Cuando se trata de una depresión crónica, grave y duradera, se puede contemplar otro tipo de tratamiento: La terapia electroconvulsiva (TEC) o electroshock, (otro tema muy interesante que queda pendiente para otro post!) que aunque su nombre recuerde a tiempos de antaño es algo que se sigue practicando, dentro de un protocolo y con un conocimiento científico mejorado al de tiempo atrás. Se programan sesiones a lo largo de las semanas y se suelen obtener muy buenos resultados en la mayoría de casos, no obstante hay un riesgo de secuelas neurológicas (pérdida de memoria, dificultad a la hora de encontrar ciertas palabras, etc). En el reportaje nos hablan también de la estimulación cerebral profunda (ECP). Hay ensayos clínicos que avalan que la ECP en el caso de personas con depresión resistentes a todos los tratamientos (incluido el TEC), pueden mejorar de su patología. Pero, ¿en qué consiste el ECP? Fisiológicamente hablando, en el córtex prefrontal hay una zona que las personas con depresión tienen siempre activa; mediante unas coordenadas se llega al área G25 del córtex prefrontal, ahí se pone un neuroestimulador, concretamente dos: uno en cada lado; se cierran y administran una anestesia para enterrar el cable hasta el abdomen, punto donde se coloca la batería. Todo este proceso se realiza con anestesia local.

No todos lo tratamientos son válidos para todos lo enfermos. En la depresión,

  1. Un 40% se curan con un tratamiento farmacológico exclusivamente.
  2. En el segundo eslabón están los que combinan diferentes tratamientos farmacológicos (aquellos con diferente mecanismo de acción o que actúen sobre distintos neurotransmisores).
  3. En el siguiente escalón están las personas a las que se tratan con TEC, donde la mejoría es del 90% de los enfermos.

¿La depresión se cura?… Hay tratamientos para curar la depresión, además, con unos  muy buenos porcentajes de eficacia y efectividad, el problema es la accesibilidad a ellos. En primero lugar en muchas ocasiones hay un problema de no identificación del problema, es decir, no solo gente que no acude al médico por estigma, sino también el diagnóstico erróneo. Algo a destacar es la unanimidad entre las personas entrevistadas que piensan que el sistema sanitario público español, la Seguridad Social, no está preparada ni tiene los medios para hacer frente a esta enfermedad, tan grave como muchas otras. Frecuentemente las personas que padecen depresión terminan acudiendo al sistema privado.

También se resalta la figura del psicólogo, y de su importantísima función en todo este proceso, reclamando al menos uno por cada área básica de salud. A nivel europeo, España tiene unos de los peores ratio psicólogo-psiquiatra, además, somos de los pocos países que tenemos la ratio inversa (normalmente hay el doble de psicólogos que de psiquiatras, en nuestro país en cambio tenemos la mitad de psicólogos clínicos que psiquiatras).

Hay una relación muy directa entre la depresión y el suicidio. Hay dos estadísticas que relacionan ambos temas: 1. De hace aproximadamente treinta y cinco años en la que apuntaba que el 15% de los enfermos de depresión acaban suicidándose. 2. La última habla de un 7-8%. Cuando hablamos de esto nos referimos a suicidios consumados, excluyendo intentos o ideas, personas que realmente acaban con su vida. En un momento de la entrevista de Évole, el Dr. Álvarez se refiere a este porcentaje como “personas que se matan“, a lo que Carmen añade algo en lo que estoy absolutamente de acuerdo y considero que todos deberíamos tener muy claro: “no es lo mismo suicidarse que morir por suicidio“, realmente esto es así, ya que como explica Carmen “en el primer caso la persona quería hacerlo, en cambio la segunda fue la enfermedad lo que provocó el desenlace” , para ella su madre en lugar de morir de, por ejemplo, cáncer, murió por suicidio, porque tenía una enfermedad que no pudo superar. Algo interesante que apunta Jordi Évole es que el conoce un caso de unos amigos (él se suicidó y su pareja lo encontró) que aunque han pasado años nunca ha sido capaz de hablar del tema con ella, lo que a mí me hace pensar hasta que punto existe una estigmatización en referencia a este tema, así como el temor a hablar de ello, o como dicen los participantes del reportaje: “es un tema tabú“. Iván Ferreiro apunta también a que cuesta hablarlo con los familiares ya que en muchas ocasiones estos tienen un sentimiento de culpa, de que no le cuidaron bien, que no ayudaron a esa persona, incluso de que fue culpa de ellos, cosa que no es cierta.

A cualquiera le puede ocurrir” . “Todos somos candidatos” .

Personalmente debo dar las gracias a todos los participantes por desnudarse así ante la cámara. Gracias por hacer visible una de las enfermedades más importantes de este siglo y ayudar a acabar con la estigmatización de la palabra depresión.

Recomiendo ver el reportaje completo pinchando en este link. Si prefieres escuchar el podcasts haz click en este otro link. Seguir leyendo “Uno de cada cinco. Hablemos de depresión.”

TCA: ¿la anorexia es solo cosa de mujeres?

¡Hola a todos! En el post de hoy vamos a tratar un tema que en muchas ocasiones es ignorado y, sobretodo, desconocido: Los trastornos alimentarios masculinos.

Por trastornos alimentarios comunes entendemos la anorexia nerviosa, la bulimia y el trastorno por atracón (ingerir gran cantidad de alimentos hipercalóricos en muy poco tiempo), representando este último un 50% de los casos. La incidencia de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) entre el sector masculino es minoritaria en referencia al sector femenino, concretamente representan un 10% de los casos, además de pasar más inadvertida.

A pesar de haber sido un trastorno ignorado durante décadas debido a su difícil diagnóstico, no solo es un problema real; sino que también tiene sus particularidades. Diversos estudios realizados por la Universidad de Montreal basados en las historias clínicas de 279 pacientes de entre 11 y 36 años, hicieron posible que se identificaran tanto los denominadores comunes como las diferencias entre hombres y mujeres con anorexia nerviosa (estudio publicado en la revista Neuropsychiatrie de l’Enfance et de l’adolescence). En él se destaca que ambos sexos comparten el mismo temor por ganar peso o la obcecación enfermiza por llevar la cuenta de las calorías ingeridas.

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  1. Factores de riego:
  • El sobrepeso infantil, ya que en ocasiones tanto en la infancia como en la adolescencia se sienten rechazados y pasan de un extremo al contrario.
  • Rasgos de personalidad obsesiva.
  • Deportistas jóvenes de alto nivel, debido a que se les crea una expectativa elevada respecto a ellos. Si no están a la altura del nivel que incluso muchas veces ellos se han autoimpuesto, se sienten fracasados. Como consecuencia lo pagan con la comida y con el ejercicio físico compulsivo.
  • La ansiedad y la depresión.
  • Ciertas drogas que inhiben el apetito.

2. Estrategias empleadas para perder peso:

  • Recurrir a prácticas como los vómitos tras la ingesta y el uso abusivo de laxantes.
  • La obsesión por el ejercicio físico (vigorexia).
  • Puede haber una correlación con ciertos comportamientos cruzados con la depresión y el abuso de drogas.
  • Obcecación por contar las calorías, azúcares y grasas de los alimentos.

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3. Diferencias ante el tratamientos para hacer frente a la enfermedad.

El Dr. Enric Armengol (centro ABB. Barcelona) apunta que en varones la respuesta es más rápida que entre las mujeres, especialmente durante la primera fase de la terapia, donde se aborda la terapia conductual y cuyo objetivo principal es el de conseguir que el paciente recupere una ingesta saludable y deje de comer en función de cómo se siente emocionalmente.

Pero, ¿a qué se deben estos comportamientos diferenciados? El Dr. Armengol señala a el cerebro emocional del hombre, ya que dice que este “responde mejor a los mensajes que son directos y concretos”. Además, el perfil mayoritario del sector femenino con TCA es el de muy buenas alumnas, perfeccionistas y tenaces, algo que convierte en inconveniente los cambio de hábitos. Por el contrario, la mayoría de los chicos no son igual de estudiosos y exigentes, como comenta el Dr. Gonzalo Morandé (jefe de la unidad de TA del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús).

       4. Difícil diagnóstico:

Existe un problema mayor a la hora de diagnosticar la anorexia en hombres. Esto es  debido a la percepción generalizada de que se trata de una enfermedad de mujeres, lo que en ocasiones confunde a las víctimas, a sus familias e incluso a los propios médicos, sufriendo como consecuencia una falta de tratamiento y apoyo adecuado, como refleja un estudio realizado por las universidades de Oxford y Glasgow, y publicado en el British Medical Journal.

La duración del tratamiento, aunque en ciertas maneras sea de por vida para evitar recaídas, es un proceso largo de entre tres y cinco años.

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Asi pues…

  • Dos tercios de los enfermos se recuperan.
  • El tercio restante nunca se recupera del todo y convive con la enfermedad toda su vida. Además de seguir con algún tipo de síntomas, pueden sufrir de recaídas, desarrollar otras patologías a raíz del TCA, etc.
  • En el 5% de los casos la enfermedad se cronifíca.

Estas cifras se mantienen dentro del mismo rango entre hombres y mujeres.

Por último comparto un reportaje emitido en la cadena Cuatro sobre este tema:“Conexión Samanta: Los trastornos alimentarios son cosa de hombres”Para verlo haz click en el link.

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Fobias de impulsión

Te diriges a coger el metro. Mientras estás esperando, de repente te viene un pensamiento a la mente (para ti totalmente absurdo), de la posibilidad de descontrolarte y tirarte a las vías del tren, o incluso el pensamiento o el impulso de que podrías empujar a algún otro viajero y tirarlo a la vía.

¡Hola a todos! ¿Te ha pasado esto alguna vez? Se denomina fobia de impulsión, y es más común de lo que crees. El post de hoy va dedicado a este tema, algo que le sucede a la mayoría de personas, y que resulta algo tabú hablar de ello, debido al contenido inmoral, ilegal, o bizarro de este tipo de pensamientos.

Definiríamos fobia de impulsión a un pensamiento, sensación o impulso (que incluso puede visualizarse) que siente una persona de poder realizar una acción que en el fondo no es deseada , y que muy a menudo implica hacer mal a los demás o a ella misma, lo que provoca un miedo intenso ante esta posibilidad de hacer daño a otras personas o incluso a uno mismo.

Miedo a los cuchillos, por el temor a poder coger uno y usarlo con una intención dañina hacia uno mismo o hacia otros. Miedo al tren, al metro, o a las alturas, también por el temor de descontrolarnos y lanzarnos. También es común presentar una fobia de impulsión en el post-parto, provocando a las madres miedo a perder el control sobre ellas mismas y poder  dañar a sus bebés.  Algunos ejemplos comunes pueden ser el miedo a dejar caer al bebé cuando lo sostienen en brazos, o el miedo a poder lanzarlo desde alguna altura y a hacerle daño.

Este tipo de pensamientos son más comunes de lo que la gente puede pensar, y pueden pertenecer a diferentes tipos de trastornos o bien incluso pueden ser un síntoma aislado. En la mayoría de casos suelen pertenecer a un trastorno obsesivo compulsivo  (TOC), aunque también pueden ser presentes en un trastorno de ansiedad generalizada  (TAG), en estados de estrés post-traumático, o también a un estado depresivo. Por ello, lo más adecuado es valorar cada caso en concreto.

¿Y si por haberlo pensado es que en realidad lo deseo hacer? Esta es la pregunta clásica de un paciente que sufre fobia de impulsión. Esa posibilidad les atemoriza y les pone tremendamente ansiosos. La clave de este tipo de fobias está en que la persona es consciente y reconoce que no quiere realizar la acción que le pasa por la cabeza, pero tiene miedo de descontrolarse y llevarla a cabo.  De hecho, se puede asegurar que es muy improbable que una fobia de impulsión se convierta en un acto real.

Estos pensamientos pueden provocar tanta ansiedad que a algunas personas les resulte difícil llevar una vida normal. En algunos casos incluso puede llevar a conductas evitativas, destinadas a que no se confirmen sus pensamientos, como tirar todos los objetos punzantes que tienen en casa, alejarse de sus hijos, no ir al metro por miedo a arrojar a alguien a las vías, etc. La mayor parte de la población tiene en ocasiones pensamientos de este tipo, pero pasan por nuestra mente y tal como entran, se van, no nos quedamos rumiando en ellas si no que las desechamos fácilmente. Como cualquier otro pensamiento, si intentamos suprimirlo y arrojarlo fuera de nuestra mente, se producirá el “efecto rebote”. Es como si te digo que pienses en cualquier cosa, pero bajo ningún concepto pienses en una naranja…. ¿En qué has pensando? Exacto, te ha venido una imagen de una naranja a la mente. Basta que no quieras pensar en algo para que no se te quite de la cabeza, por ello, debemos tratar los pensamientos con amabilidad. No debemos regodearnos en aquellos que nos provocan malestar o incomodidad, pero si aceptarlos y ser permisivos.

Pero, ¿y si finalmente lo hago? La pregunta clásica que aparece en estos casos. A pesar de este miedo a perder el control, como he dicho anteriormente, la realidad es que la probabilidad de que lo que pensamos pueda llegar a ocurrir es muy muy pequeña. Algunas personas con mayor tendencia ansiosa o fóbica, confunden posibilidad con probabilidad, y creen que porque algo es posible será probable que les ocurra, aunque saben en el fondo que este pensamiento no es realista. En la fobia de impulsión, el estímulo elicitador de miedo es el propio pensamiento del paciente. Es decir, la persona se tiene miedo a si misma, a su propia mente. Ese tipo de pensamientos dificilmente se convertirán en realidad, ya que son pensamientos de tipo egodistónico, es decir, la persona en realidad no se siente identificada con lo que piensa ni tiene deseo de hacerlo.

¿Que podemos hacer ante este tipo de pensamientos? Hay que valorar el malestar que produce la fobia de impulsión y plantear el tratamiento más adecuado. El tratamiento psicológico se realiza a dos niveles: el cognitivo y el conductual:

  1. A nivel cognitivo, el primer paso es ser consciente de que es el pensamiento propio el que nos está asustando. Somos víctimas de nosotros mismos y conocer esto es esencial para frenarlo. El segundo paso es dejar de darle importancia a estos pensamientos, todos tenemos pensamientos absurdos, a veces agresivos, blasfemos, etc, pero por lo general no le damos apenas importancia. Otro ejercicio mental recomendable es dejar a tus pensamientos estar, amablemente, sin juzgarlos. Tú seguirás haciendo tu vida normal aunque ellos estén ahí porque sabes que no significan nada más que lo que tú quieras que signifiquen.
  2. A nivel de conducta, la persona con fobia ha de exponerse a sus propios temores, hasta que, por un mecanismo psicológico llamado habituación, se reduzca la ansiedad a niveles normales.
  3. En algunas ocasiones se recurre al tratamiento farmacológico, concretamente ansiolíticos o fármacos que trabajen los circuitos serotoninérgicos, pero  siempre hay que valorar cada caso. A menudo se complementa el tratamiento médico una vez ha mejorado el síntoma con tratamiento psicológico.

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Ana y Mia: amistades peligrosas

¡Hola a todos! Hoy os quiero presentar a Ana y a Mia, dos referentes para en especial muchas adolescentes, fieles seguidoras (autodenominadas princesas) de, como ellas lo llaman, sus estilos de vida.

Ana y Mia no son personas reales, ni personajes de ficción. Ana simboliza la anorexia nerviosa, mientras que Mia simboliza la bulimia. Las pro-Ana promueven la anorexia no como una enfermedad, sino como una elección de estilo de vida. Los mismo ocurre con las pro-Mia en relación con la bulimia. Se denominan webs ‘Pro-Ana‘ (proanorexia) y ‘Pro-Mía‘ (probulimia) y en ellas se ofrecen consejos, dietas o ejercicios (algunos muy extremos) con los que perder peso rápidamente.

La existencia de estos grupos se remonta a la década de los 90, pero gracias a internet (a través de webs, foros y especialmente blogs) se han extendido y popularizado a una velocidad estrepitosa. A través de la red las chicas, en algunos casos niñas (y aunque en un porcentaje mucho menor, también chicos) comparten consejos de lo más macabros que inducen a normalizar el trastorno alimenticio y a verlo como el único método para estar extremadamente delgada.

En muchas de estas webs no solo se brindan técnicas peligrosísimas para adelgazar, sino que también están destinadas a personas que ya padecen el trastorno, animándolas a seguir utilizando una serie de comportamientos orientados a alcanzar el cuerpo considerado para ellas como perfecto. Especialmente se difunde material fotográfico, audiovisual, relatos, etc. Premisas como: “Porque la comida es como el arte, existe sólo para mirarla”. “Si algo se te antoja y no te puedes resistir, mastícalo y luego escúpelo”. “Come hielo si sientes mucha hambre”. “Si quieres comer, coge fotos de gente que admiras por estar delgada y mírate en el espejo, compárate, busca siete errores en tu cuerpo”, afirmaciones de este calibre se pueden encontrar en estas webs, donde las blogueras ofrecen asesoramiento para adelgazar y llegar a ser “princesas”.

Las modelos se transforman en el prototipo de imagen ideal, en princesas, no solo por sus cuerpos sino también por su condición social, pues estas chicas buscan no solo sentirse “perfectas” consigo mismas, sino también a ojo de los demás. No pueden soportar escuchar que están demasiado delgadas, ya que consideran que nunca se está demasiado delgada. Es por ello que las pro-Ana y pro-Mia justifican continuamente su proceder y destacan la forma de percibir los trastornos alimenticios como un estilo de vida alternativo, así como algo que debería estar socialmente aceptado.

Existen otros casos más minoritarios, en los que las chicas reconocen la anorexia nerviosa y la bulimia como enfermedad, pero han decidido no buscar ayuda ni tratamiento, manifestando sus ganas de morir, describiendo formas de autolesionarse y relatando ideas suicidas. Aparte de la simbología, los consejos y las dietas, entre los contenidos más duros de estas páginas, figuran las técnicas autoagresivas a las que denominan “Pro-Si” (pro-selfinjury) con las que enseñan a las usuarias a infringirse diversos grados de dolor con el objetivo de “quemar calorías” y “reforzar el autocontrol”. En algunas de estas webs también se encuentran secciones donde se intercambian nombres de medicamentos, diuréticos, adelgazantes… Incluso se fomenta el empleo de cocaína para disminuir y controlar el apetito, así como las anfetaminas, el tabaco, el alcohol o el éxtasis.

Es común encontrar en ellas lazos blancos virtuales o mensajes que animan a llevar pulseras rojas (Pro-Ana) y moradas o negras (Pro-Mía) para reconocerse unas a otras en cualquier lugar. Todas ellas son ilustradas además con fotos “thinspiration” (del inglés, inspiración de delgadez), que promueven un ideal de belleza de aspecto frágil, con mujeres escuálidas.

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“Se da una jerarquía muy fuerte en estas páginas. En lo más alto están las Anas (anoréxicas), las restrictivas; y en lo más bajo las Mías (bulímicas). Las que están arriba denominan a las de abajo con términos despectivos como, por ejemplo, cerdas; y éstas aceptan ese trato porque su objetivo es conseguir que una Ana las ayude a dejar de comer. Las relaciones que establecen son además extremadamente falsas, pues raramente se ayudan entre ellas.

Laura Kohlgrüber (seudónimo) es responsable de uno de estos blogs. Tiene 28 años y lleva desde 2008 recopilando en su web dietas que prometen, por ejemplo, adelgazar cuatro kilos en tres días. Ella misma actúa como ‘conejillo de indias’, probando los ‘consejos’ que ofrece, y asegura haber bajado más de 35 kilos en el tiempo que lleva con la página. Ella admite que con frecuencia recibe comentarios críticos, pero que no se siente afectada porque están hechos sin fundamento. Según ella, “son personas que no han leído el blog y atacan pensando que mi intención es inducir a la anorexia y la bulimia, lo cual es 100% falso”. Además, añade que “desde casa, los padres están en la obligación de explicarles a sus hijos lo bueno y lo malo, lo cual servirá de base para las malas o buenas decisiones que tomen en su vida. No pueden echar la culpa a los blogs y otros contenidos de la red de los problemas que en realidad se encuentran en entornos más cercanos como el hogar o la escuela”.

Los especialistas consideran estás páginas criminales, en especial para las jóvenes en edad influenciable o de baja autoestima, por el peligro que representan hacia la vida. Según datos de la Agencia de Calidad de Internet (IQUA), el 75% de los usuarios de estas páginas son menores de edad y el 80% son chicas. Además, según una encuesta realizada por Protégeles, publicada en diciembre de 2007 y realizada a menores con edades comprendidas entre 8 y 17 años, el 17% de los menores que usaban internet visitaban páginas ‘Pro-Ana’ y ‘Pro-Mía’ y el 26,2% de chicas y el 15% de los chicos accedían a ellas para perder peso. Según el Dr. Cánovas, “el grueso de las que visitan esas páginas son niñas de 14 a 16 años que están en un momento de desarrollo que son especialmente vulnerables a lo que hacen y dicen otras personas, sobre todo de su edad”.

La forma más común de acceder a estar páginas es mediante la búsqueda de frases tipo “consejos para vomitar” o “como adelgazar rápidamente”. Se ha abierto un debate en referencia a la legalidad de estas páginas. Muchos sitios web han sido clausurados y en las redes sociales se ha tomado una postura activa, contrariando y desaconsejando estas prácticas. Existen movimientos en contra de los grupos pro-Ana y pro-Mia que se dedican a identificar, reportar y clausurar web, blogs, videos de youtube, grupos de facebook y twitter; y a su vez ofrecen asistencia para las víctimas de la enfermedad. Hay abierta una petición en Change.org pidiendo al ministerio de Justicia y Sanidad que las regule. Desde el año 2005, el Defensor del Menor junto con los responsables de Protégeles denuncian su existencia. En España, estas páginas son legales. Su contenido no vulnera el Código Penal vigente, lo que hace más difícil su cierre. A raíz de la petición en Change.org, este medio se ha puesto en contacto con los ministerios de Justicia y Sanidad para conocer si hay algún plan en marcha para ilegalizarlas. “Nosotros llevamos años trabajando en el tema y pidiendo una regulación”, asegura Guillermo Cánovas, presidente de la Asociación Protégeles. “Con la ley en la mano no podemos cerrar estas páginas, pero hemos conseguido, gracias a la colaboración de los servidores donde están alojadas, que más de 500 hayan sido eliminadas”. Por el contrario, en otros países como Francia o Italia sí existe una regulación en torno a pro-Ana y pro-Mía. En Francia, por ejemplo, desde 2008, los responsables de estas páginas pueden llegar a enfrentarse a tres años de cárcel y una multa de hasta 30.000 euros. Los expertos aseguran que, en nuestro país, por cada página que se cierra se abren cinco nuevas.

pro mia

Los médicos comenzaron a tener conocimiento de este tipo de publicaciones al percibir que pacientes que se encontraban en fases iniciales del trastorno alimentario conocían “trucos” propios de enfermas crónicas. “De esta forma consiguen acelerar el descenso ponderal, tanto mediante la restricción alimentaria como con el ejercicio físico y conductas purgativas”, comenta Eva Lago, responsable de un estudio en torno a estas webs elaborado por la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario Son Espases. “En estas páginas se promueven las denominadas “carreras de kilos”, que son campeonatos para adelgazar, y de esta forma se motivan unas a otras para la pérdida de peso. Asimismo, el hecho de que las pacientes con anorexia o bulimia nerviosa consulten estas páginas nos da una idea del grado de obsesividad de las mismas y de la baja autoconciencia que tienen del trastorno”.

Estudios realizados en grupos de personas que padecen anorexia nerviosa y/o bulimia han demostrado una fuerte relación entre la depresión y los trastornos alimenticios, muchas de las chicas poseen historias de depresión previas al desencadenamiento del trastorno. El perseguir la delgadez no conlleva a alcanzar la felicidad, todo lo contrario: cuanto mayor es el trastorno alimenticio, más difícil es alcanzar la felicidad, el bienestar y la seguridad. La inanición aguda genera cambios de personalidad y comportamientos, que desaparecerán cuando la persona deje atrás la enfermedad. La búsqueda del cuerpo perfecto a cualquier coste, donde el peso se convierte en algo obsesivo, haciendo aparecer sentimientos como la culpa, la ansiedad, el miedo y la pérdida de control sobre la alimentación como resultado del fracaso por la concepción del ideal no alcanzado. Confianza y seguridad son los primeros damnificados en la carrera por el control del cuerpo ideal.

El Dr. Cánovas afirma: “No se puede acabar con estas páginas porque van buscando servidores distintos. Es una guerra diaria, pero tenemos que tener muy claro que es un contenido perjudicial para los menores, que se tiene que ilegalizar. Al igual que la apología del racismo o la xenofobia, la incitación de estas enfermedades debe estar tipificado también para que podamos actuar”.

Os dejo un video de SETCA, donde diversas chicas relatan la relación de los trastornos alimenticios e internet. Aunque está en catalán creo que se entiende perfectamente…

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