Demencia

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La demencia es una enfermedad cerebral crónica y progresiva. Conlleva a un deterioro de múltiples funciones corticales superior (memoria, pensamiento, orientación, cálculo, comprensión, lenguaje, aprendizaje y juicio). Por lo general, tiene un inicio insidioso.

Existen varios tipos de demencia:

  1. Demencia cortical: El daño cerebral afecta principalmente a la corteza cerebral o capa exterior. Tiende a causar problemas de memoria, pensamiento o conducta social.
  2. Demencia subcortical: Afecta a las partes del cerebro que se encuentran debajo de la corteza. Tiende a causar cambios en las emociones y los pensamientos, sumado a los problemas que causan en la memoria.
  3. Demencia progresiva: Empeora con el tiempo, interfiriendo en las habilidades cognitivas.
  4. Demencia primaria: Igual que el Alzheimer, no resulta de otra enfermedad.
  5. Demencia secundaria: Ocurre como resultado de una enfermedad física o lesión.

Existen determinados factores de riesgo que pueden favorecer la aparición de la enfermedad, como son:

  • La edad avanzada.
  • Sexo femenino (sobre todo en demencias tipo Alzheimer).
  • Nivel educativo bajo.
  • Factores genéticos.
  • Traumatismo craneal con pérdida de consciencia.
  • Abuso de sustancias (alcohol, drogas, determinados analgésicos, …)
  • Exposición ambiental y/o laboral al aluminio.
  • TEC (terapia electroconvulsiva).
  • Antecedentes personales depresivos.
  • Padecer ciertas enfermedades como: VIH, Parkinson, Huntington, enfermedad de Pick o Creutzfeldt-Jakob.

El primer paso para realizar una correcta valoración funcional es conocer las capacidades físicas (examinando el autocuidado y el nivel de independencia en el medio). El número de ancianos que requieren de ayuda para las actividaes básicas de la vida diaria se duplica cada década hasta los 84 años, y se triplica entre los 85 y 94 años. Para detectar esto debemos hacer una valoración funcional, una valoración del estado mental, y una valoración del funcionamiento social (es decir: cuidador principal y vivienda).
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No se trata unicamente de identificar el problema, sino también de potenciar las habilidades conservadas.

  1. Valoración mental:
  • Apariencia (adecuada o dejada).
  • Actitud hacia entorno (apática, indiferente, hipervigilante, …).
  • Respuestas (respuestas a preguntas, solo sigue ordenes, …)
  • Orientación en tiempo y espacio.
  • Memoria reciente o remota.
  • Alteraciones perceptivas (auditivas, visuales, táctiles)
  • Organización del pensamiento (contenido y curso del mismo).
  • Expresión del lenguaje (volumen, tono, etc).
  • Reactividad emocional. valoración de sentimientos, y presencia o ausencia de ideación suicida.
  • Conducta motora (agitación o inhibición.

     2. Valoración social: Está dirigida a identificar:

  • Medios humanos y materiales necesarios para suplir los déficits físicos y psíquicos.
  • Principalmente el cuidador principal y la estructura de la vivienda.
  • Necesidad de integración en la sociedad (adaptación al medio).

Podemos clasificar la demencia en tres fases:

Fase I -> Leve:

  • Deterioro de la memoria.
  • Pérdidas insidiosas en las actividades de la diaria.
  • Cambios sutiles en la personalidad.

Fase II -> Moderada:

  • Deterioro evidente de la memoria.
  • Deterioro evidente para las actividades básicas de la vida diaria.
  • Dificultades conductuales.
  • Déficit en las habilidades sociales.
  • Necesidad de vigilancia.

Fase III -> Grave:

  • Memoria fragmentada.
  • No reconoce a las personas.
  • Necesita ayuda para las actividades básicas de la vida diaria.
  • Reducción de la movilidad.

En lo referido al tratamiento el enfoque es la puesta en marcha de recursos psicosociales que faciliten el cuidado de la persona, a través de redes de apoyo familiar, sociales y comunitarios, con el objetivo de posibilitar el cuidado por parte de la familia, potenciar la adaptación del paciente a su medio, intentar ayudar a contrarrestar los múltiples estresores que genera la enfermedad (como las cargas financieras, el tiempo de dedicación, la carga física y psicológica, etc) y buscar soluciones a largo plazo.

Para más información sobre el tratamiento haz clic en el link.

El curso de la enfermedad puede ser progresivo, estático o en remisión. La reversibilidad de la demencia está en función de la patología que hay detrás, así como la disponibilidad y la aplicación del tratamiento eficaz.

El grado de discapacidad dependerá de la gravedad del deterioro cognitivo de la persona y del soporte social que recibe.

El pronóstico de la demencia depende de la etiología (es decir, de la causa). Los factores clínicos que influyen en el pronóstico de la enfermedad son varios, como la edad de inicio, la rapidez del deterioro tras el diagnóstico, el deterioro precoz del lenguaje, presencia de síntomas extrapiramidales, presencia de delirios, alucinaciones, depresión, comportamiento agresivo, trastornos del sueño, etc.

Debido a la limitación de las capacidades, la mayoría de necesidades se ven comprometidas, pero eso analizaremos en otro post.

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  • Fuente del contenido: Maria Assumpta Rigol Cuadra (profesora titular de la facultad del Departamento de Enfermeria de Salud pública, Salud mental y Maternoinfantil de la Escola de Enfermeria de la UB)